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Senador Deluque: La Guajira espera que el "cambio de chip" sea más que una promesa de campaña

Fuente: Periódico La Guajira

El senador Alfredo Deluque fue reelecto con un eslogan que promete transformación en La Guajira, pero después de dieciséis años en el Congreso, el departamento sigue enfrentando los mismos problemas estructurales: pobreza, desnutrición infantil, crisis de agua y desempleo. Un columnista guajiro le toma la palabra al político y le plantea preguntas incómodas sobre si el cambio será real o solo marketing electoral.

Alfredo Deluque Zuleta regresó al Senado con una estrategia electoral que demuestra su habilidad política: inscribió tres candidatos fuertes para la Cámara por La Guajira que juntos superaron los cien mil votos. Aunque compitieron entre sí por una única curul, alimentaron el proyecto político que respaldaba su aspiración al Senado. Fue una jugada eficaz, sin duda. Pero también plantea un interrogante que vale la pena formular: ¿fueron aliados políticos o simplemente instrumentos electorales?

Lo cierto es que después de estar en el Congreso desde 2010, La Guajira sigue siendo la misma. La pobreza estructural, la desnutrición infantil en comunidades indígenas, la crisis de agua potable, el abandono del campo, el desempleo juvenil, la precariedad hospitalaria y la corrupción que domina las instituciones departamentales siguen siendo parte del paisaje. Estos no son números que se puedan ignorar: son la realidad cotidiana de millones de guajiros.

Ahí es donde el eslogan de campaña del senador cobra relevancia: cambiar el chip. Pero la pregunta no puede ser evasiva: ¿cambiar el chip de quién? ¿Del electorado? ¿De la política regional? ¿O del propio senador que ocupa una curul desde hace dieciséis años? Porque si su promesa fue sincera, el primer cambio debe ser en la forma de ejercer su poder político en el departamento. No puede seguir produciendo los mismos resultados medidos en contratos distribuidos, burocracia repartida y victorias electorales, mientras los problemas estructurales permanecen intactos.

El columnista que escribe estas líneas no lo hace desde el resentimiento ni desde la oposición automática. Lo hace desde una convicción: La Guajira ya no tiene tiempo que perder. Los niños no pueden seguir muriendo por desnutrición mientras se discuten estrategias electorales. Las comunidades no pueden continuar esperando agua potable mientras se celebran victorias políticas. Los maestros contratados no pueden seguir siendo víctimas de extorsión.

Su reelección debe verse como una oportunidad para rectificar el rumbo. Si el cambio de chip ocurre de verdad en la forma de entender la representación política y en el compromiso real con los problemas del departamento, entonces su nueva etapa en el Senado podría marcar una diferencia. Pero eso solo el senador Deluque lo puede decidir. Ahora le corresponde demostrar de qué lado de esa historia quiere quedar.

Fuente original: Periódico La Guajira

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