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Seis años de dolor en Tasajera: la explosión que enlutó a un pueblo pesquero

Fuente: Seguimiento
Seis años de dolor en Tasajera: la explosión que enlutó a un pueblo pesquero
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El 6 de julio de 2020, la comunidad de Tasajera en Magdalena vivió su peor día cuando un camión cargado de gasolina se volcó en la Troncal del Caribe. La explosión que siguió dejó 45 muertos y 27 sobrevivientes con secuelas de por vida. Hoy, a seis años del tragedia, el pueblo recuerda a las víctimas en una misa y visita el monumento que las honra, mientras sus habitantes siguen enfrentando las carencias económicas que los llevaron a buscar combustible en aquel fatídico día.

Tasajera no ha olvidado. En este lunes 6 de julio, el pequeño corregimiento pesquero ubicado en la Troncal del Caribe, aquella vía que une Barranquilla con Santa Marta, volvió a reunirse alrededor del monumento en la carretera para recordar lo que pasó hace exactamente seis años. Una misa y flores para las 45 personas que murieron y los 27 que sobrevivieron pero cargaron para siempre las marcas de aquel día más oscuro en la historia del pueblo.

Todo comenzó de la forma más común en un corregimiento que lucha por sobrevivir. Ese 6 de julio de 2020, la tranquilidad de la mañana se rompió cuando llegó la noticia de que un camión cargado con 5.950 galones de gasolina se había volcado sobre la Troncal. Los reportes iniciales apuntaban a que el conductor sufrió un microsueño, perdió el control del vehículo y terminó fuera de la vía. Lo que pasó después fue una reacción en cadena de la desesperación. Cuando los habitantes se enteraron del accidente, decenas corrieron hacia el lugar. No era curiosidad morbosa. Era hambre. En medio de la pandemia del Covid-19, cuando el país entero se ahogaba económicamente, mucha gente vio en ese combustible derramado una salida: llenar pimpinas, revender la gasolina, conseguir algo para comer en casa.

El fuego fue más rápido que cualquier solución. Mientras la multitud se aglomeraba alrededor del carrotanque para extraer el combustible, alguien intentó desmantelar la batería del vehículo. Esa manipulación del sistema eléctrico generó una chispa que encontró los gases del combustible. En segundos, todo se convirtió en infierno. El camión explotó con una fuerza que alcanzó a quienes estaban más cerca. Seis personas quedaron calcinadas en el acto. El resto sufrió quemaduras que cubrían la mayor parte de sus cuerpos.

La tragedia fue tan grande que la región entera se quedó sin capacidad para atenderla. Los heridos tuvieron que ser sacados de urgencia hacia Santa Marta, Barranquilla, Valledupar y hasta Bogotá para llegar a unidades especializadas en quemados. Con los días y las semanas, mientras algunos luchaban por recuperarse, la cifra de muertes siguió subiendo hasta llegar a 45. Sus cuerpos no resistieron las complicaciones médicas.

Entre esos 27 que lograron vivir está Mauricio José Martínez. Cuando todo pasó, tenía 26 años. Su historia es de esas que duelen y inspiran al mismo tiempo. El fuego quemó el 65% de su cuerpo. Su corazón se detuvo tres veces. Pasó tres meses enteros en un hospital en Bogotá, donde todo apuntaba a que no lo iba a contar. Pero siguió. Hace tres años, después de toda esa batalla, se graduó como técnico en Seguridad y Salud en el Trabajo. Hoy es un símbolo de por qué no rendirse en Tasajera.

El pueblo sigue sanando, aunque las heridas nunca cierren completamente. Lo que más duele a las familias es que nada cambió en el fondo. Las necesidades económicas de Tasajera siguen siendo las mismas. Los problemas sociales de la zona siguen ahí. Los jóvenes siguen buscando cómo salir adelante en la escasez, algunos tomando riesgos que los pueden llevar a tragedia de nuevo. Por eso seis años después, cuando enciendan las velas en el monumento, no será solo para recordar a los muertos. Será también para preguntar por qué un pueblo tan pobre sigue quedándose sin respuestas.

Fuente original: Seguimiento

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