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Santa Marta endurece controles contra chivas rumberas por quejas de ruido y desorden

Fuente: El Informador
Santa Marta endurece controles contra chivas rumberas por quejas de ruido y desorden
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Las autoridades de Santa Marta intensificaron operativos contra las chivas rumberas tras el aumento de denuncias ciudadanas por ruido excesivo, imprudencias y alteraciones a la convivencia. Los controles han revelado irregularidades como conductores sin licencia y vehículos que superan los límites de decibeles permitidos por ley. Las autoridades hacen un llamado a los operadores para que cumplan la normativa y prioricen el bienestar colectivo.

En Santa Marta la situación con las chivas rumberas se salió de control. Las autoridades distritales decidieron ponerse firmes y lanzaron operativos más rigurosos contra estos vehículos después de que los ciudadanos no pararon de quejarse por el ruido, el desorden y los riesgos que generan en la ciudad.

El Dadsa y la Secretaría de Movilidad de Santa Marta se pusieron manos a la obra. Lo que encontraron en los operativos fue preocupante: conductores sin licencia, vehículos sin cumplir normas básicas de tránsito y ambientales. En pocas palabras, un caos sobre ruedas que estaba afectando a barrios completos, especialmente en las noches cuando estas chivas recorren las calles con música a volúmenes extremos que impiden que la gente descanse.

Los ciudadanos llevan tiempo denunciando el problema. A través de diferentes medios han reportado constantemente cómo estos vehículos invaden las calles madrugada tras madrugada, alterando la tranquilidad de sectores residenciales e incrementando riesgos de accidentes. Lo grave es que muchas de estas chivas superan ampliamente los límites permitidos por la Resolución 0627 de 2006, que establece un máximo de 65 decibeles durante el día y 55 en la noche. Con el volumen que manejan, están muy lejos de cumplir eso.

Las autoridades no andan con vueltas. Hicieron un llamado directo a los operadores de chivas rumberas para que se autorreglen y cumplan con la normativa vigente. El mensaje es claro: el entretenimiento no puede estar por encima del bienestar de toda la comunidad. La idea es recuperar la tranquilidad en la ciudad sin prohibir por completo estas formas de diversión, pero sí bajo reglas que respeten a quienes viven en Santa Marta.

Fuente original: El Informador

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