Santa Marta cierra histórica cumbre sobre el fin de los combustibles fósiles

La ciudad costera fue anfitriona de la primera conferencia mundial dedicada a eliminar progresivamente el carbón, petróleo y gas, con delegados de 56 países. Durante cinco días se debatieron estrategias para la transición energética, se creó un panel científico especializado y se presentaron hojas de ruta nacionales. El encuentro también puso sobre la mesa los desafíos económicos que enfrentan muchos países, como la deuda externa y las subvenciones a industrias fósiles.
Santa Marta acaba de vivir un momento de envergadura internacional. La ciudad se convirtió en la casa donde 56 países llegaron a debatir cómo salir de la dependencia a los combustibles fósiles. Durante cinco días, gobernantes, científicos y expertos vinieron a esta primera conferencia global enfocada en eliminar el carbón, el petróleo y el gas de manera gradual. No fue un encuentro más: dejó propuestas concretas para que el mundo acelere su cambio hacia energías limpias.
Lo que se logró en Santa Marta tiene peso. Se creó un panel científico especializado en eliminar combustibles fósiles, una herramienta que muchos países estaban pidiendo. Además, gobiernos se comprometieron a elaborar hojas de ruta nacionales, documentos que les permitan planificar la transición de una forma más ordenada y realista. No es solo soñar con un mundo sin petróleo: es sentarse a planificar cómo llegar allá.
Pero la conferencia también fue honesta con los problemas reales. Muchos países enfrentan barreras económicas brutales para avanzar en este proceso. La deuda externa sigue siendo un ancla, y mientras tanto, las industrias de combustibles fósiles reciben millonarias subvenciones que hacen más difícil competir con las energías limpias. Esos son los nudos que hay que desatar.
El evento sirvió también para que países fortalecieran alianzas y abrieran nuevas conversaciones sobre acuerdos globales que aceleren la descarbonización de las economías. Es decir, dejó la puerta abierta para que esto no quede en palabras.
Con Santa Marta como testigo, quedó clara una cosa: el mundo sabe que tiene que cambiar, tiene planes para hacerlo, pero ahora la tarea es convertir todas esas intenciones en acciones concretas. La conferencia posicionó a la ciudad como un escenario clave en la discusión sobre el futuro energético del planeta.
Fuente original: Seguimiento

