Sánchez y Lula lideran cumbre progresista en Barcelona contra avance de extrema derecha

El presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva copresidieron una reunión de líderes de izquierda en Barcelona destinada a fortalecer la democracia frente al crecimiento de fuerzas autoritarias. Al encuentro asistieron mandatarios como la mexicana Claudia Sheinbaum y el sudafricano Cyril Ramaphosa, quienes debatieron sobre desigualdad, transición ecológica y estrategias electorales. Aunque ambos líderes se oponen abiertamente a la administración Trump, Lula aclaró que "no se trata de una reunión anti-Trump", sino de fortalecer procesos democráticos globales.
Mientras Europa y el mundo ven cómo la extrema derecha gana terreno en las urnas, dos de las voces más influyentes de la izquierda global decidieron reunirse en Barcelona para trazar una estrategia común. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, y Luiz Inácio Lula da Silva, máximo mandatario de Brasil, copresidieron el sábado una cumbre progresista que reunió a líderes de más de 40 países. El objetivo declarado: contrarrestar lo que consideran una amenaza autoritaria para las instituciones democráticas en un momento dominado por la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
La lista de asistentes reflejaba el alcance global de la iniciativa. Allí estuvieron la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa y el presidente del Consejo Europeo António Costa, entre otros. Algunos participantes también se sumaron a la primera edición de lo que se denomina "Movilización Progresista Global", un evento más amplio que congregó aproximadamente 3.000 personas, incluyendo mandatarios actuales y anteriores, alcaldes, sindicalistas e investigadores.
Aunque tanto Sánchez como Lula han sido críticos abiertos de Trump, el líder brasileño aclaró los propósitos de la reunión en una entrevista con el diario El País. "No se trata de una reunión anti-Trump", subrayó Lula, para luego señalar que "lo que queremos es dialogar y ver si podemos encontrar una solución para fortalecer el proceso democrático en el mundo, para no permitir retrocesos. Porque cuando hay un retroceso, ocurre algo como Hitler". Por su parte, Sánchez llamó a la unidad de las fuerzas progresistas globales: "Nuestra unidad será nuestra fuerza".
El encuentro barcelonés coincidió significativamente con otro evento que reunió líderes de extrema derecha europea en Milán, Italia. Pero el contexto político favoreció el mensaje de los progresistas: días antes, el líder nacionalista húngaro Viktor Orbán había sufrido una derrota electoral inesperada. Este resultado fue celebrado por los sectores progresistas como evidencia de que gobiernos populistas consolidados pueden ser derrotados en las urnas, a pesar de su aparente fortaleza.
La cumbre abordó temas de fondo que preocupan a la izquierda global: la desigualdad de ingresos, la transición ecológica y las estrategias necesarias para mejorar los resultados electorales de las fuerzas progresistas. El evento fue impulsado conjuntamente por Brasil y España en 2024, después de que la extrema derecha lograra avances significativos en las elecciones al Parlamento Europeo. Se desarrolló bajo el auspicio de la Internacional Socialista, organización que actualmente preside el mandatario español.
Para los observadores internacionales, esta reunión simboliza el intento de la izquierda global por reorganizarse y recuperar terreno político en un mundo cada vez más fragmentado. Sánchez ha emergido como una de las pocas figuras abiertamente de izquierda que mantiene poder ejecutivo en Europa, un continente que ha virado hacia la derecha en los últimos años. Su solidaridad con causas progresistas, desde sus críticas a las políticas israelíes hasta su defensa de la inmigración, lo han posicionado como referente de esta búsqueda de unidad.
Fuente original: France 24 - Europa



