San Carlos transforma la "casa del terror" en espacio de memoria y reconciliación
El inmueble que durante años fue símbolo de violencia en San Carlos, donde según relatos se enterraban víctimas, ahora avanza hacia su consolidación como centro de memoria. La Alcaldía logró que la Sociedad de Activos Especiales entregara el predio de forma oficial, lo que permite darle seguridad jurídica al trabajo que desde 2008 realiza allí el Centro de Acercamiento para la Reconciliación y la Reparación. El paso representa tanto un logro administrativo como simbólico: convertir un lugar marcado por la crueldad en un espacio para dignificar a las víctimas y no olvidar lo sucedido.
En San Carlos, un inmueble de tres pisos que guardaba en sus paredes historias de terror y dolor ahora se abre paso hacia la memoria. Esta casa, conocida como la "casa del terror", fue escenario de graves hechos del conflicto armado. Según relatos de sobrevivientes, en su patio trasero llegaron a ser enterradas víctimas de la violencia.
Desde hace años, el lugar ya venía transformándose. Desde 2008, funciona allí el Centro de Acercamiento para la Reconciliación y la Reparación (CARE), un espacio dedicado a dignificar a quienes sufrieron y reconstruir la memoria histórica del municipio.
Ahora el proceso ha dado un paso fundamental. La Alcaldía de San Carlos logró gestionar ante la Sociedad de Activos Especiales (SAE) la entrega oficial del inmueble. El alcalde Santiago Daza explicó que aunque el predio ya se utilizaba para memoria, la incertidumbre legal limitaba su uso. Con esta entrega, el municipio podrá cederlo en comodato a organizaciones sociales para fortalecer el trabajo con las víctimas y consolidar estos procesos.
La noticia resonó también en quienes desde hace años trabajan en el terreno. La líder social Pastora Mira recordó la carga histórica de este lugar y lo que significa este paso: un sitio que fue cementerio clandestino ahora se consolida como espacio de dignificación y recuerdo. Desde la Sociedad de Activos Especiales también enfatizaron la importancia de resignificar estos espacios, transformándolos en lugares de memoria, paz y reparación para las comunidades afectadas.
Este hecho trasciende lo administrativo. Representa un cambio profundo: convertir escenarios de violencia en espacios para no olvidar, para sanar y, fundamentalmente, para asegurar que estos hechos no se repitan.
Fuente original: Hora 13 Noticias
