San Andrés brilló en la noche: moda, cultura y palma se encontraron en la pasarela caribeña

La Casa de la Cultura de North End fue escenario del Caribbean Model Fashion Fest 2026, donde diseñadores de San Andrés, Providencia y otras islas del Caribe mostraron colecciones que mezclan tradición artesanal con vanguardia. El evento rindió homenaje al maestro artesano Delano 'Sky' Stephens y demostró que la moda en el archipiélago es mucho más que pasarela: es identidad, memoria y resistencia cultural.
La Casa de la Cultura de North End se convirtió esta semana en el escenario perfecto para un encuentro que trasciende los límites de cualquier desfile de moda convencional. El Caribbean Model Fashion Fest 2026 llegó con ese timing típicamente caribeño, con una apertura tardía que resultó ser apenas el preámbulo de algo que tocó fibras profundas. En la isla se respira esto: las mejores cosas siempre llegan cuando el reloj marca su propio ritmo.
Cuando finalmente las luces iluminaron la pasarela, San Andrés entera parecía concentrada en ese espacio. El público que llegó incluía nombres imprescindibles del ecosistema creativo local: desde el artesano Sky hasta Lucy Chow, sin olvidar el trabajo potente de Juanita Viveros y su equipo, quienes nuevamente demostraban que aquí la moda no es un lujo sino una forma de estar vivo.
El impacto inicial fue demoledor. María Eugenia Arias, procedente de Volare Medellín, ejecutó un performance de apertura que quedará grabado en la memoria: suspendida entre dos telas, realizaba una danza vertical hipnótica donde se dejaba caer al vacío, se enredaba con precisión en los tejidos y volvía a trepar como si el aire fuera su hogar natural. Luego vinieron los bailarines jóvenes del ballet y la Escuela Sandino Ellis Manuel, devolviendo la cadencia a tierra firme.
Entonces explotó el auténtico corazón del evento: una pasarela étnica y cultural bajo el amparo de Artesanías de Colombia que desplegó doce salidas donde cada prenda contaba una historia. Desde Providencia llegaron propuestas trabajadas en papel maché y técnicas de patronaje que parecen escritas por el viento isleño. Se vieron maderas rescatadas del mar, texturas en macramé, prendas vanguardistas que convivían con elementos para el hogar, todo reivindicando el lugar que merece en la estética del archipiélago.
El momento más emotivo fue el merecido homenaje a Delano 'Sky' Stephens, maestro reconocido por convertir la palma en poesía táctil. Su legado quedó resonando en cada rincón de la Casa de la Cultura.
Pero el Caribe no se agota en nuestras islas. Llegaron propuestas de Costa Rica, Trinidad y Tobago y otras Antillas. La diseñadora Latoyaa Roberts-Thomas, originaria de Trinidad, mostró una pasarela de cuero donde la piel trabajada con alma eliminaba fronteras y descubría una elegancia salvaje y atemporal. La noche no fue un desfile más. Fue un reencuentro donde la moda dejó de ser asunto frívolo para transformarse en lo que siempre debió ser: el espejo texturizado de un pueblo que se niega a olvidar quién es.
Fuente original: El Isleño

