Samir Fuentes, el artista de Nicaragua que convierte sus sueños en música y dibujo
En el corregimiento de Nicaragua, Bolívar, vive Samir Fuentes, un joven que ha encontrado en la música, el dibujo y la pintura su forma de expresarse. Es cantautor con más de 39 composiciones de inspiración cristiana y busca grabar y compartir sus canciones con el mundo. A pesar de las limitaciones económicas y de oportunidades en su región, mantiene la convicción de que sus sueños, nacidos del alma, algún día se harán realidad.
En el corregimiento de Nicaragua, en el departamento de Bolívar, existe un joven que ha hecho de la adversidad su mejor maestra. Samir Fuentes es uno de esos artistas que demuestra cómo las limitaciones pueden convertirse en combustible para la creatividad. Nacido y criado en esta población rural, ha aprendido que la vida se trata de perseguir lo que parece alcanzable y también lo que aparenta ser imposible.
Para Samir, tres lenguajes artísticos le han permitido expresar lo que lleva adentro: el dibujo, la pintura y la música. Aunque en Nicaragua lo conocen principalmente por sus obras visuales, hay una faceta que ocupa un lugar especial en su corazón: ser cantautor. "Siempre he luchado por mis sueños y por todo lo que quiero lograr. Lo que está a mi alcance trato de conseguirlo, y lo que no está, trabajo para algún día alcanzarlo", cuenta con la convicción de quien sabe que el tiempo y la dedicación son sus únicos recursos ciertos.
Ha compuesto alrededor de 39 canciones de inspiración cristiana y cerca de siete seculares que continúa puliendo. Cada una de ellas nace de vivencias profundas, no de cálculos mentales. "No son canciones que nacen de la mente. Son canciones que nacen del alma", expresa con certeza. Una de sus composiciones lleva precisamente ese nombre: "Nacida del alma", que resume completamente su filosofía artística. A través de la música cristiana busca llevar mensajes de fe, esperanza y amor a Dios, mientras que en sus canciones seculares promueve reflexiones sobre la convivencia, el rechazo a la violencia y las experiencias cotidianas que marcan a las personas.
El gran sueño de Samir es claro y personal: grabar sus propias canciones y compartirlas con el mundo. No quiere que otros artistas interpreten sus letras; necesita ser él quien transmita los mensajes que plasma en cada composición. "Quiero cantar mis propias canciones y que la gente conozca lo que siento. Mi propósito no es la fama ni la arrogancia, sino transmitir mensajes positivos y mantener siempre la humildad", afirma sin titubear.
La realidad del corregimiento, sin embargo, es compleja para quienes tienen ambiciones artísticas. Las oportunidades brillan por su ausencia, los recursos son escasos y muchos jóvenes deben abandonar sus aspiraciones por falta de apoyo económico o espacios donde desarrollar sus talentos. Pero Samir no es de esos que se rinden ante lo evidente.
Día a día continúa componiendo, dibujando y trabajando para acercarse un paso más a su meta. Desde su pequeño corregimiento, rodeado de las dificultades propias de la vida rural, mantiene intacta la convicción de que llegará el momento en que grabe sus canciones y lleve su voz a escenarios más amplios. Mientras eso sucede, sigue escribiendo historias convertidas en melodías, convencido de que los sueños, cuando nacen del alma, siempre encuentran su camino.
Fuente original: Las Noticias Cartagena


