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Sam Altman pide regular urgente la IA: "Sin control, podría arruinarnos"

Fuente: El Colombiano - Tecnología
Sam Altman pide regular urgente la IA: "Sin control, podría arruinarnos"
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El fundador de OpenAI advierte que la inteligencia artificial necesita regulación internacional urgente para evitar que se concentre en pocas empresas o países. Propone crear un organismo similar al de la energía atómica. Reconoce que esta tecnología ya genera problemas reales: pérdida de empleos, videos falsos sexualizados y estafas en línea. OpenAI anuncia inversión en India, donde ChatGPT tiene 100 millones de usuarios semanales.

Sam Altman, el cerebro detrás de ChatGPT, lanzó un mensaje que suena casi contradictorio viniendo de quien dirige una de las empresas más poderosas en inteligencia artificial. Durante la Cumbre de Impacto de la IA en Nueva Delhi, sostuvo que el mundo necesita "urgentemente" regular esta tecnología que crece a velocidad de vértigo. El ejecutivo estaba acompañado por otros líderes tecnológicos en lo que es la cuarta reunión global anual sobre cómo manejar la inteligencia artificial sin que se nos escape de las manos.

La preocupación de Altman es clara: mientras que dice creer en "la democratización de la IA como la mejor manera de garantizar que la humanidad prospere", advierte que "la centralización de esta tecnología en una sola empresa o país podría conducir a la ruina". Es decir, el problema no es la IA en sí, sino quién la controla y cómo. Imagine un mundo donde solo tres o cuatro empresas manejan toda la inteligencia artificial del planeta. Eso es lo que él quiere evitar.

Para lograrlo, Altman sugiere crear una organización internacional dedicada exclusivamente a coordinar la regulación de la IA, inspirada en el modelo del Organismo Internacional de Energía Atómica. En sus palabras: "Esperamos que el mundo pueda necesitar algo parecido al OIEA para la coordinación internacional de la IA", con capacidad de "responder rápidamente a las circunstancias cambiantes". Es decir, que sea ágil, que no tarde años en tomar decisiones mientras la tecnología avanza a pasos agigantados.

El ejecutivo es honesto sobre lo urgente de la situación. "Es obvio que las necesitamos, urgentemente, al igual que las hemos necesitado para otras tecnologías potentes", dijo Altman. No está hablando solo de teoría: investigadores y activistas ya están documentando problemas concretos. Hay personas perdiendo empleos por automatización, videos sexuales falsos creados sin consentimiento, estafas sofisticadas potenciadas por IA. Estos no son escenarios futuros, están pasando ahora.

Pero aquí viene lo curioso. Mientras pide regulación global, OpenAI anunció el mismo jueves una expansión agresiva en India. La empresa se asoció con Tata Consultancy Services para construir un nuevo centro de datos en el país. Tiene sentido comercial: ChatGPT ya tiene 100 millones de usuarios semanales en India, y más de un tercio son estudiantes buscando ayuda con tareas académicas. Es el mercado donde la IA está transformando más vidas, para bien y para mal.

El dilema que Altman plantea, sin decirlo explícitamente, es este: queremos que la IA beneficie a todos, no que se concentre en un puñado de empresas o países ricos. "Los próximos años pondrán a prueba a la sociedad global, ya que esta tecnología continúa mejorando a un ritmo vertiginoso. Podemos optar por empoderar a las personas o por concentrar el poder". La pregunta que todos deberíamos hacer es si realmente creeremos que una regulación internacional funcionará, o si simplemente será otro conjunto de reglas que los países poderosos harán cumplir solo cuando les convenga.

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