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Salario mínimo sube 23% pero el gasto de los colombianos apenas crece: lo que está pasando en tu bolsillo

Fuente: Portafolio - Economía
Salario mínimo sube 23% pero el gasto de los colombianos apenas crece: lo que está pasando en tu bolsillo
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A pesar del aumento del 23% en el salario mínimo a comienzos de 2026, el gasto de los hogares creció apenas 2,5% en enero, la cifra más débil registrada en esa época del año. La inflación, el alza de tasas de interés y los ingresos desiguales entre trabajadores explican por qué más dinero en nómina no se traduce en más compras. Los colombianos están siendo más cuidadosos con su dinero después de gastar fuerte en diciembre.

Parece una paradoja: el salario mínimo subió un 23% al comenzar 2026, pero los hogares colombianos gastaron apenas un 2,5% más en enero. La brecha entre lo que suena bien en los titulares y lo que realmente sienten en el bolsillo es precisamente eso: una brecha. Y hay razones concretas para explicarla.

Según el análisis de la firma Raddar, especializada en seguimiento del consumo, este fue el peor enero en términos de crecimiento del gasto que han registrado desde que comenzaron a medir estos datos. Camilo Herrera, fundador de Raddar, fue directo: "fue el peor enero en crecimiento de gasto desde la historia de nuestros datos". El gasto de los hogares llegó a 101,01 billones de pesos en enero, cuando hace un año había alcanzado 93,5 billones. En términos de crecimiento real, descontando la inflación, el aumento fue de apenas 2,54%.

El problema no es que el salario mínimo no haya subido. El problema es que no todos los empleados tuvieron aumentos iguales. Mientras el salario mínimo real ganó capacidad de compra en 16,8%, los ingresos por ocupado cayeron 4,3%. En otras palabras: algunos ganaron más, pero otros ganaron menos. El resultado neto es que las familias no tienen tanta plata adicional para gastar como parece indicar el titular del salario mínimo.

Hay otros factores que están apretando el bolsillo. La inflación repuntó recientemente, lo que significa que cada peso compra menos cosas. Además, los bancos subieron las tasas de interés, lo cual encarece los créditos de consumo e hipotecarios. Cuando pedir dinero prestado cuesta más, la gente gasta menos. Todo junto crea una atmósfera de cautela: después de gastar fuerte en diciembre con las primas, promociones y compras de fin de año, enero es tradicionalmente un mes donde los hogares se ajustan el cinturón para recuperar liquidez.

Raddar advierte que, aunque el gasto se contrajo frente a diciembre, mantiene crecimiento si se compara con enero del año anterior. Explican que la confianza del consumidor bajó ligeramente porque los colombianos perciben condiciones económicas más pesimistas. Sin embargo, algunos impulsos sostienen el consumo: los viajes de comienzos de mes activaron gastos en transporte y alojamiento, y el regreso a clases disparó la demanda de útiles escolares y uniformes.

El mensaje de fondo es que el crecimiento del gasto existe, pero está desacelerando. La capacidad de compra sufre presión por la inflación y las tasas de interés altas, pero aún hay factores estacionales que mantienen vivo el consumo. En el corto plazo, según Raddar, estas condiciones podrían sostener el crecimiento, aunque lentamente y con los colombianos siendo mucho más selectivos en qué gastan su dinero.

Fuente original: Portafolio - Economía

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