Rusia acusa a Reino Unido de participar en ataque que dejó seis muertos en Briansk

El Kremlin aseguró que especialistas británicos participaron en un ataque ucraniano contra una fábrica de microchips en la ciudad rusa de Briansk, donde murieron al menos seis civiles. Mientras tanto, se rumorea que las próximas conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos podrían trasladarse a Estambul. La guerra continúa intensificándose con ataques de drones en ambos bandos y disputas sobre quién avanza más en el territorio.
Moscú elevó el tono de sus acusaciones el 11 de marzo al apuntar directamente a Londres. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que "especialistas británicos" fueron clave para ejecutar un ataque ucraniano contra una instalación militar en Briansk el día anterior. Según Peskov, "el lanzamiento de estos misiles habría sido imposible sin los especialistas británicos. Somos conscientes de ello, lo sabemos bien y, por supuesto, lo tenemos en cuenta". Los rusos aseguran que se utilizaron misiles Storm Shadow de fabricación británica en la operación, que dejó al menos seis civiles muertos y 37 heridos.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski defendió el ataque argumentando que las tropas de Kiev golpearon una de las fábricas militares más importantes de Briansk, donde se producen microchips para los misiles rusos Iskander. Sin embargo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, rechazó esta explicación y denunció que el ataque fue premeditado y dirigido contra civiles. El gobernador regional de Briansk lo catalogó como un "ataque terrorista con misiles", y el Comité de Instrucción de Rusia abrió un caso penal por terrorismo.
En el frente diplomático, las señales son contradictorias. Peskov mencionó que la próxima ronda de conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos podría realizarse en Estambul, aunque sin proporcionar detalles específicos. Las anteriores rondas de diálogos en 2025 y 2026 se celebraron en ciudades como Abu Dabi y Ginebra, pero sin lograr consensos. El principal obstáculo sigue siendo territorial: Rusia reclama el control total del Donbass, mientras que Ucrania se niega a ceder terreno. El presidente Donald Trump incluso señaló a Zelenski como el principal obstáculo para un acuerdo.
La violencia no cesa. Dos personas murieron en la ciudad de Járkiv durante la madrugada del miércoles por ataques con drones Shahed de fabricación iraní. Rusia lanzó más de cien drones de larga distancia contra Ucrania desde el martes, de los cuales noventa fueron neutralizados por las defensas aéreas. Por su parte, Moscú afirmó que derribó 185 drones ucranianos sobre once regiones rusas.
En cuanto al avance territorial, ambos bandos reclaman victorias. Oficiales del ejército ucraniano aseguran que han recuperado casi todo el territorio de la región industrial de Dnipropetrovsk tras una contraofensiva que habría replegado a los rusos más de 400 kilómetros cuadrados. El Estudio de la Guerra, un grupo de expertos estadounidense, observó que estos contraataques ucranianos podrían perturbar los planes ofensivos de Rusia para la primavera-verano de 2026. Pero Putin presentó un panorama opuesto: afirmó que las fuerzas rusas han ampliado sus avances en el Donbass, donde Ucrania controlaría ahora entre el 15% y el 17% de la región, frente al 25% que tenía hace seis meses.
Fuente original: France 24 - Europa



