Rosendo Romero, el poeta que vio en la luna de junio la música de su alma
Rosendo Romero Ospino, compositor vallenato de Villanueva, creó hace 45 años la canción "Luna de junio" inspirado en su romance con quien fue su primera esposa. El tema, grabado por El Binomio de Oro en 1981, se convirtió en un clásico del género. El maestro sigue siendo de los pocos compositores que canta, toca acordeón y guitarra, manteniendo viva la tradición de la música vallenata en Colombia.
Rosendo Romero Ospino, conocido como "El poeta de Villanueva", tiene una historia que mezcla amor, nostalgia y música vallenata. En el año 1980, mientras vivía un romance clandestino con Zaida Mattos Ovalle, a quien había conocido en un Carnaval de Barranquilla, decidió plasmar sus sentimientos en una canción. Los padres de ambos se oponían a la relación, así que tuvieron que escapar a Medellín para casarse. De esa experiencia nació "Luna de junio", una composición que habría de convertirse en un himno del vallenato.
Con la luna como compañera de inspiración, Rosendo le dio forma a sus versos. La canción hacía referencia a dos lunas: la de mayo y la de junio, coincidiendo con los cumpleaños de la pareja. El compositor grabó su creación con la ayuda de El Binomio de Oro, donde participaban su hermano Israel Romero y Rafael Orozco. Aquella grabación de 1981 marcó un hito en la carrera del músico villanuevero. Hoy, 45 años después, "Luna de junio" sigue siendo escuchada y recordada, demostrando la atemporalidad de una obra nacida del corazón.
Antes de crear "Luna de junio", Rosendo ya había dejado su marca en la música vallenata. En 1976, los compositores Jorge Oñate y Nicolás "Colacho" Mendoza grabaron su primera canción: "Noche sin lucero". Con versos como "Quiero morirme como mueren los inviernos, bajo el silencio de una noche veraniega", el joven poeta encontró la mejor manera de presentarse al mundo del vallenato. Aquella grabación le dio confianza y lo impulsó a seguir soñando con convertirse en un verdadero compositor.
El maestro Rosendo reflexiona sobre cómo esa luna de junio ha sido testigo de sus alegrías y tristezas, sembrando en su corazón la semilla de la inspiración que lo mantiene vivo como artista. Él asegura que "Hay veces se me ocurre a mí pensar, que el amor viene lleno de ansiedad, se alojará en mi pecho como un verso del alma". Su música no solo ha sido un echo que avanza sin detenerse, sino un alimento espiritual para quienes la escuchan.
Hoy sigue siendo uno de los pocos compositores que domina el canto, el acordeón y la guitarra, lo que lo convierte en un intérprete integral de la tradición vallenata. Rosendo agradece a Dios por el talento que le permitió cumplir sus sueños como poeta y músico. Su deseo es que los acordeones colombianos sigan regalando esas alegrías que tanto necesita el país. Para él, la música vallenata es más que entretenimiento: es un puente entre el alma y la esperanza, y la luna de junio seguirá alumbrando su corazón mientras siga siendo un soñador enamorado.
Fuente original: Diario del Norte


