ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Rosa Elvira sale de casa por primera vez gracias a una silla de ruedas que cambió su vida

Fuente: La Guajira Hoy
Rosa Elvira sale de casa por primera vez gracias a una silla de ruedas que cambió su vida
Imagen: La Guajira Hoy Ver articulo original

Rosa Elvira pasó 18 años en una cama en Riohacha debido a parálisis cerebral, cuidada solo por su mamá y abuela. El programa "Madres Cuidadoras Luz del Sol" de la Alcaldía de Riohacha y la Fundación CIREC le entregó una silla de ruedas neurológica hecha a la medida. Ahora su madre puede llevarla al parque y a visitar familiares, algo que antes parecía imposible. La iniciativa ha capacitado a 50 madres en técnicas de cuidado especializado.

Rosa Aguilera aprendió sola a cuidar a su hija. Durante 18 años, en el barrio Los Loteros de Riohacha, esta madre se convirtió en médica, enfermera, fisioterapeuta y confidente de Rosa Elvira, una adolescente con parálisis cerebral que no habla ni camina. Sin manuales, sin ayuda constante, sin respuestas claras, Rosa Aguilera leyó en cada gesto de su hija lo que necesitaba y lo hizo con la paciencia que solo da el amor.

"En 18 años no supe nunca cómo hacerle un masaje a mi hija, mucho menos pensar que la podía llevar al parque. Casi ni la saco", confesó Rosa al recibir lo que parecía imposible: una silla de ruedas neurológica hecha a la medida. La Alcaldía de Riohacha y la Fundación CIREC se la entregaron como parte del programa Madres Cuidadoras "Luz del Sol", una iniciativa dirigida a familias con niños y adolescentes en condición de discapacidad.

Antes, Rosa pensaba que su historia era demasiado solitaria. Creía que pedir ayuda al sistema de salud era un camino imposible, lleno de trámites y tutelas que no podía costear. Pero en junio de 2025, cuando fue invitada al programa, descubrió algo que cambió su mirada: había otras 50 madres con historias parecidas. Mujeres que habían aprendido a alimentar, mover, calmar y entender a sus hijos sin capacitación profesional, cada una inventando sus propios métodos desde la necesidad.

Rosa fue una de las primeras en recibir las capacitaciones. Allí aprendió herramientas que nadie le había explicado antes. "Nos capacitaron en herramientas para atender a nuestros hijos. Aprendí a alimentarla mejor, a conocer más cuando está cansada y cuando está cómoda. Me dieron tips para mantenerla libre de contagios de infecciones y a hacerle terapia y masajes tanto diarios como cuando está indispuesta", relató.

En febrero, especialistas de CIREC llegaron en brigada para valorar a Rosa Elvira y a otros 30 menores. Ortopedistas, fisioterapeutas y técnicos revisaron cada caso. Rosa no esperaba mucho, pero en los meses siguientes recibió la llamada que todo cambió: la silla estaba lista. "No te imaginas la emoción", dijo con los ojos húmedos.

Ahora Rosa Elvira sonríe desde su nueva silla. Su mamá y su abuela no piensan solo en citas médicas. Piensan en el parque, en las visitas a familia, en eventos comunitarios, en una vida que antes parecía reservada para otros. "Ya puedo sacar a la niña. Con la silla todo es más fácil. La voy a llevar al parque, a visitar a mi familia, a los eventos donde nos inviten", dice Rosa entre lágrimas y sonrisas.

El alcalde Genaro Redondo Choles, quien impulsó este trabajo junto con CIREC, lo resumió así: el objetivo es "dignificar la vida de madres cuidadoras, en las que no se pensaba, pero que llevan un esfuerzo enorme a sus espaldas". Rosa Elvira y su familia respiran más tranquilas ahora. Y el programa seguirá llegando a más madres en el Distrito, buscando que otras historias también tengan su propia silla.

Fuente original: La Guajira Hoy

Noticias relacionadas