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Robert Maxwell: del héroe de guerra al magnate en desgracia cuya muerte sigue envuelta en misterio

Fuente: BBC Mundo - Últimas
Robert Maxwell: del héroe de guerra al magnate en desgracia cuya muerte sigue envuelta en misterio
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Robert Maxwell fue un empresario de origen checoslovaco que se convirtió en uno de los magnates de medios más poderosos de su época, con un imperio editorial global. Su muerte en 1991 desencadenó el descubrimiento de un escándalo financiero masivo: había desviado fondos de pensiones por cientos de millones de libras para mantener sus empresas a flote. Su legado quedó manchado no solo por el fraude, sino también porque su hija Ghislaine fue condenada por su papel en el caso de explotación sexual de menores vinculado a Jeffrey Epstein.

La historia de Robert Maxwell parece sacada de una película de Hollywood, pero con un final mucho más oscuro del que cualquier guionista se atrevería a escribir. Un hombre que pasó de vivir en la pobreza extrema en los Cárpatos checoslovacos a convertirse en uno de los empresarios más influyentes de su tiempo, solo para terminar envuelto en uno de los mayores escándalos financieros de su era.

Nacido como Jan Ludvik Hoch el 10 de junio de 1923 en un pueblo de montaña, Maxwell creció en una choza de una habitación compartida con sus seis hermanos. Hablaba con fluidez nueve idiomas, un talento que le permitió unirse a la resistencia contra los nazis siendo adolescente. Después de ser capturado y condenado a muerte por espionaje, fue rescatado por la representación diplomática francesa. Se escapó durante su traslado y logró llegar a Reino Unido, donde se alistó en el ejército británico y emergió como oficial con la Military Cross por su valentía. Pero la alegría de la victoria se transformó en tragedia cuando supo que prácticamente toda su familia había muerto en Auschwitz.

Se cambió el nombre a Robert Maxwell, más fácil de pronunciar en un mundo donde el antisemitismo seguía siendo una amenaza. Se casó con Betty Maynard, una francesa graduada de la Sorbona, a quien le hizo cinco promesas: "Ganaré una Cruz Militar. Reconstruiré una familia. Haré mi fortuna. Seré primer ministro de Reino Unido. Y te haré feliz hasta el final de mis días". Cumpliría tres de ellas. Tuvieron nueve hijos, aunque solo siete llegaron a la edad adulta. La familia enfrentó tragedias devastadoras: su hija Karine murió de leucemia a los tres años, y su hijo mayor Michael quedó en coma tras un accidente automovilístico cuando Ghislaine acababa de nacer. Según los que lo conocían, este sufrimiento lo transformó en un hombre implacable tanto en casa como en los negocios.

Maxwell demostró un talento extraordinario para identificar empresas con potencial sin explotar. Compró una editorial académica poco rentable en 1951, la rebautizó como Pergamon Press y la convirtió en la mayor editora de publicaciones académicas del mundo. Este éxito le permitió entrar en política: fue elegido miembro del Parlamento en 1964 por el Partido Laborista y se mantuvo en el cargo durante seis años. Impulsó la Ley de Aire Limpio y defendió la compensación justa para los trabajadores agrícolas. Sin embargo, en 1969 surgieron dudas sobre la contabilidad de Pergamon. Los investigadores del Departamento de Comercio e Industria concluyeron que "no es una persona en la que se pueda confiar para ejercer una gestión adecuada de una empresa que cotiza en bolsa".

A pesar de ese escándalo inicial, en 1980 asumió el control de la British Printing Corporation, la renombró Maxwell Communications Corporation y la transformó en uno de los conglomerados de medios más influyentes del mundo. Su gran triunfo llegó en 1984 cuando compró el Mirror Group Newspapers. El Daily Mirror estaba en crisis, con circulación decreciente y presión de competidores como The Sun de Rupert Murdoch. Maxwell lo modernizó y lo convirtió en un periódico rentable. Años después, en 1991, logró lo que parecía su última gran victoria: tomar el control del caótico Daily News de Nueva York, que estaba paralizado por disputas laborales. Fue recibido como un caballero blanco que llegaba al rescate.

Pero esa dicha le duró poco. En la madrugada del 5 de noviembre de 1991, mientras navegaba en su yate Lady Ghislaine cerca de Tenerife, Maxwell desapareció. Su cuerpo fue recuperado del mar días después. Las autoridades concluyeron que se trataba de un ahogamiento accidental, pero el misterio de cómo un hombre de 68 años cayó al agua nunca fue completamente esclarecido. Algunos especulaban sobre suicidio; otros, sobre asesinato por agencias de inteligencia; los que lo conocían bien simplemente creían que estaba borracho y desnudo cuando se cayó.

Lo que sucedió después fue aún más devastador para su legado. En cuestión de semanas, los investigadores descubrieron un agujero de 460 millones de libras en los fondos de pensiones de sus empresas. Maxwell había desviado el dinero de los trabajadores para mantener a flote su imperio financiero y sostener el precio de las acciones. Los titulares que lo llamaban "el hombre que salvó el Mirror" fueron reemplazados por "Maxwell: El ladrón". El grupo se desplomó casi de inmediato y sus principales compañías quedaron bajo administración judicial. Aunque con el tiempo la mayoría de los trabajadores logró cobrar sus pensiones, la confianza en el mundo corporativo quedó seriamente afectada. El apellido Maxwell quedó permanentemente manchado, algo que se agravó años después cuando su hija Ghislaine fue condenada por su papel central en el entramado de explotación sexual de menores vinculado a Jeffrey Epstein.

Fuente original: BBC Mundo - Últimas

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