Riohacha clama por solución: la ciudad se rebela contra los constantes apagones de Air-e

Los riohacheros están al borde del colapso por los constantes bajones y variaciones en el servicio eléctrico. El problema afecta hogares, comercios y electrodomésticos, generando pérdidas económicas en una ciudad que además sufre por las altas temperaturas. Mientras los ciudadanos exigen soluciones concretas, Air-e y las autoridades permanecen sin ofrecer respuestas claras.
En Riohacha la paciencia llegó a su límite. Los habitantes de la capital guajira están cansados de cargar con un problema que no cesa: un suministro de energía que sube y baja sin ton ni son, convirtiendo la vida cotidiana en una montaña rusa eléctrica que nadie pidió.
Desde diferentes rincones de la ciudad, la queja es la misma. Los apagones y variaciones llegan a cualquier hora, sin importar si es mediodía o madrugada. Los efectos son visibles en todas partes: neveras dañadas, televisores que no encienden, ventiladores y aires acondicionados fuera de servicio. En una región donde el calor sofocante es casi compañero de cuarto, la falta de energía se convierte en un problema de salud. Sin aire acondicionado ni ventilación, el calor se vuelve insoportable.
Los comerciantes son los que más sufren. "No sabemos cuándo se va a dañar la nevera o el televisor. Pagamos un servicio que no nos garantizan", expresó un ciudadano afectado. Esas palabras resumen la frustración: dinero que sale del bolsillo semana tras semana por un servicio que brilla por su ausencia. Las pérdidas económicas son reales, tangibles, y van directo al presupuesto de familias que ya de por sí andan ajustadas.
Lo que más duele a los riohacheros es el silencio. Air-e y las autoridades competentes siguen sin dar una respuesta clara y contundente. Solo excusas que van de un lado a otro, promesas que suena bonito en el papel pero que no llegan a los hogares. La comunidad ya no quiere más palabras: exige acciones inmediatas, revisiones técnicas profundas que identifiquen el verdadero problema y un fortalecimiento serio de la infraestructura que claramente está obsoleta.
Mientras tanto, los riohacheros hacen un llamado desesperado. Piden que alguien en Air-e y en las entidades de control escuche de verdad, que entienda que detrás de esos apagones hay familias sufriendo, negocios quebrándose y una ciudad entera perdiendo la tranquilidad. El calvario eléctrico, dicen, ya no es tolerable.
Fuente original: La Guajira Noticias

