Río Medellín: 74 cuerpos en dos años, la morgue que desafía a las autoridades
El río Medellín se ha convertido en depósito de cadáveres desde 2024, con 74 cuerpos recuperados en poco más de un año. Las autoridades advierten que más de la mitad de los hallazgos corresponden a homicidios, la mayoría con armas blancas o de fuego. La impunidad persiste: solo un caso ha sido esclarecido con captura, mientras que la corriente del agua dificulta las pruebas y la identificación de responsables.
El río Medellín se ha convertido en un cementerio acuático para el Valle de Aburrá. Desde que empezó 2024, las autoridades han sacado 74 cuerpos de sus aguas. Apenas en lo que va de este año, la cifra ya suma 13 hallazgos, una realidad que tiene en alerta a policías, fiscales y especialistas en seguridad.
Los casos más recientes que han golpeado a la ciudad ocurrieron en el sector de Tricentenario. En poco tiempo, rescataron los restos de Radhika Mariana Restrepo, una joven de 22 años que llevaba desaparecida desde julio de 2024, y de Gloria Emilce García, de 45 años. Aunque al principio no mostraban señales visibles de violencia, la Policía Metropolitana investiga si ambas fueron lanzadas al río después de morir.
Lo más preocupante es lo que revelan las cifras oficiales del Sistema de Información de Seguridad Ciudadana. El 51,5 por ciento de los cuerpos encontrados corresponde a homicidios. Desde 2024, han documentado 38 asesinatos cuyas víctimas terminaron en el afluente, la mayoría ejecutados durante la noche con cuchillos o armas de fuego. El río también arrastra a víctimas de accidentes, suicidios e incluso personas en situación de calle sorprendidas por crecientes, pero los números hablan claro: esto es más que un fenómeno fortuito.
El problema judicial es enorme. La impunidad domina casi todos los expedientes: de todos los casos reportados, apenas uno ha llegado a una captura. Los investigadores explican que el agua y la corriente destruyen rápidamente el ADN y otras pruebas biológicas, haciendo casi imposible identificar a los responsables y reconstruir cómo sucedieron los crímenes.
Hay otro problema adicional: geografía criminal. Debido a que la corriente fluye hacia el norte, muchos cuerpos aparecen en jurisdicción de Barbosa, específicamente en los filtros de la hidroeléctrica Carlos Lleras Restrepo. Las autoridades, sin embargo, alertan sobre un posible subregistro. Sospechan que muchos cadáveres siguen su viaje por el río hasta el Nechí, en el municipio de Zaragoza, sin ser nunca detectados.
El año 2024 fue el más crítico con 39 recuperaciones. En 2025 bajó a 22 casos. Aunque la tendencia muestra una leve disminución, el río sigue siendo un escenario criminal que desafía la seguridad de toda la región. Para las autoridades, frenar el uso de las aguas del Medellín como depósito de víctimas es una tarea urgente que apenas empieza.
Fuente original: Hora 13 Noticias
