Ricardo Roa sigue en campos de Ecopetrol pese a estar apartado: ¿fantasma de autoridad o estrategia política?

Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol imputado por violación de topes electorales, se encuentra oficialmente de vacaciones hasta finales de mayo, pero sus recorridos por campamentos de la petrolera han generado cuestionamientos sobre quién realmente dirige la empresa. Mientras Juan Carlos Hurtado Parra es el presidente encargado legalmente, la presencia de Roa en terreno mantiene una ambigüedad sobre el verdadero poder corporativo. Algunos analistas advierten que esta situación podría afectar la transparencia del gobierno corporativo frente a inversionistas.
En Ecopetrol, la empresa petrolera más importante de Colombia, hay un debate que se respira en los pasillos: mientras Ricardo Roa está oficialmente de vacaciones por su defensa jurídica, sigue apareciendo en los campos y campamentos de la compañía. Esto ha levantado preguntas incómodas sobre quién realmente maneja la petrolera y si el Gobierno tiene la intención de protegerlo a pesar de sus problemas legales.
Sobre el papel, la situación está clara. Roa fue imputado por la Fiscalía por el delito de violación de topes electorales, relacionado con su trabajo como gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022. Ante esto, él y la Junta Directiva acordaron que se apartaría temporalmente. Primero estará de vacaciones desde el 7 de abril hasta el 27 de mayo de 2026, y luego en licencia no remunerada hasta el 28 de junio. Durante todo este tiempo, quien tiene autoridad legal para tomar decisiones, firmar contratos y dirigir la compañía es Juan Carlos Hurtado Parra, el vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos, quien actúa como presidente encargado.
Pero aquí es donde la cosa se pone turbia. Legalmente, Roa no debería ejercer ninguna función administrativa mientras está apartado. Si emitiera órdenes directas, estarían sin validez legal y constituirían una irregularidad grave para la empresa. El problema es que la práctica corporativa es más complicada que los papeles. Cuando Ricardo Roa aparece en los campamentos, aunque no esté firmando documentos, los trabajadores y directivos locales pueden verlo como una autoridad real. Su presencia emite un mensaje claro: sigue siendo el jefe que designó el Gobierno. Esto crea una especie de zona gris que debilita la autoridad del presidente encargado y genera dudas en el mercado sobre la independencia real del gobierno corporativo.
¿Por qué hace estos recorridos si está de vacaciones? Los expertos ven varias lecturas posibles. Primero, está la demostración de poder: al dejarse ver en operaciones clave, Roa envía un mensaje de que, a pesar de la imputación y el proceso judicial, sigue siendo el hombre fuerte de Ecopetrol y cuenta con respaldo gubernamental. Segundo, el manejo de la narrativa interna: visitar las bases operativas es una táctica común para mostrar cercanía con los trabajadores, calmar incertidumbre y mantener cohesión frente a los problemas legales que enfrenta. Tercero, la preparación del regreso: al mantenerse activo en el terreno, no pierde el hilo de las operaciones y los proyectos estratégicos, preparando su retorno formal a finales de junio, siempre que su situación legal lo permita.
El telón de fondo de todo esto es la imputación de la Fiscalía. Durante la diligencia, Roa se declaró inocente de los cargos. El proceso ahora avanza hacia una etapa crucial donde se definirá si es llamado a juicio. Si eso sucede, presionaría a la Junta Directiva de Ecopetrol a tomar decisiones definitivas sobre su permanencia en la empresa, más allá de unas vacaciones forzadas.
Lo que muchos analistas reclaman es que la Junta Directiva emita un pronunciamiento oficial sobre estos recorridos del "vacacionante" Roa. Necesitan proteger la transparencia del gobierno corporativo frente a los inversionistas y aclarar de una vez si Ecopetrol tiene un presidente de facto mientras pretende tener otro en el papel.
Fuente original: Minuto30

