¿Renunciaría Petro para campaña? Los tiempos y la ley dicen que no le da

Después de que Iván Cepeda quedara en segundo lugar en la primera vuelta presidencial, el presidente Petro prometió ponerse al frente de su campaña para la segunda vuelta. Esto generó especulaciones sobre si renunciaría para evitar participar directamente en política desde el cargo. Sin embargo, los expertos legales señalan que aunque la Constitución lo permite, el trámite ante el Senado sería muy apretado en solo 19 días, y desde la Casa de Nariño ya descartaron cualquier renuncia.
La jugada política de Gustavo Petro se ha vuelto incómoda para él mismo. Después de que su candidato presidencial, Iván Cepeda, quedara en segundo puesto en la primera vuelta electoral, el presidente salió con todo a respaldar la campaña del Pacto Histórico. Incluso prometió que "aquí vamos a ganar y yo mismo me pondré al frente". Lo que genera incertidumbre es que esa participación directa en campaña mientras ocupa la presidencia ha levantado cejas entre críticos que ven esto como un uso de la institucionalidad para fines políticos.
Ante este escenario incómodo surgió una pregunta obvia: ¿por qué no simplemente renuncia? Parece lógico. Si se apartara del cargo, podría hacer campaña sin restricciones legales ni cuestionamientos sobre si está mezclando el poder presidencial con actividades electorales. Pero la respuesta no es tan sencilla, y aquí es donde la realidad choca con las ganas políticas.
Según Douglas Lorduy Montañez, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del Rosario, aunque cualquier funcionario público tiene derecho a renunciar, el proceso en Colombia no es automático. "Nadie está, en principio, obligado a desempeñar un cargo público y, por lo tanto, toda persona tiene derecho a renunciar al cargo que ocupa o a las funciones que desempeña. Entonces, sí, es un derecho", explicó el jurista. Pero hay un pero importante: la renuncia presidencial debe ser aceptada formalmente por el Senado de la República.
El trámite está regulado en la Ley 5 de 1992. El presidente tendría que dirigir una comunicación al presidente del Senado, y desde ese momento el Senado debe convocar a sesión plenaria en máximo tres días para decidir si acepta o rechaza la renuncia. Aquí está el primer problema para Petro: faltan 19 días para la segunda vuelta electoral. Prácticamente tendría que presentar su renuncia en los próximos días, y aún así no hay garantía de que el Senado la apruebe. Como lo enfatizó el experto, "la mera renuncia no genera la falta absoluta del presidente, sino la renuncia aceptada".
Además, si Petro renuncia, quedaría "huérfano" su proyecto político en la Casa de Nariño justo cuando le quedan pocos meses de mandato. Aunque la vicepresidenta Francia Márquez asumiría la presidencia, las promesas que él ha hecho para el final de su gobierno perderían su impulso político más fuerte. Es un costo que probablemente no le conviene asumir.
Por eso no sorprende que desde la presidencia hayan cerrado esta puerta. El jefe de despacho presidencial, Raúl Moreno, dejó clara la posición a través de un mensaje en X: "El presidente no va a renunciar". La especulación termina aquí. Petro seguirá en el cargo haciendo campaña, aunque eso le cueste críticas por mezclar poderes. La realidad política y legal le cierran las opciones.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

