Reino Unido pierde miles de millones por no hablar otros idiomas
Reino Unido enfrenta un dilema económico: su dependencia del inglés le cuesta unos 80.000 millones de dólares anuales en oportunidades de negocio perdidas. Las empresas británicas no encuentran empleados que hablen otros idiomas, lo que frena las exportaciones y el acceso a nuevos mercados. El gobierno acaba de hacer obligatoria la enseñanza de lenguas extranjeras en primaria, pero expertos advierten que aprender idiomas requiere motivación real de los jóvenes.
Si usted cree que ser angloparlante en el mundo es una ventaja permanente, los economistas británicos le dirían que está equivocado. Un estudio encargado por el gobierno del Reino Unido calculó que la incapacidad de los ingleses para hablar otros idiomas cuesta al país aproximadamente 80.000 millones de dólares cada año, lo que representa el 3,5% de su PIB. Para entenderlo en términos simples: es como si Reino Unido renunciara voluntariamente a una porción significativa de su riqueza anual solo porque sus ciudadanos no pueden comunicarse en otros idiomas.
El problema es tan evidente que incluso el sector privado lo grita a los cuatro vientos. Según una encuesta reciente, el 65% de las empresas británicas reporta dificultades para encontrar empleados que dominen lenguas extranjeras. Peor aún, apenas el 2% de las compañías está satisfecho con el nivel de idiomas de sus nuevos graduados universitarios. Esto se traduce en negocios que no se cierran, clientes internacionales que no se pueden atender adecuadamente, y mercados enteros que quedan fuera del alcance de las empresas británicas simplemente porque nadie en la oficina puede hablar el idioma local.
Las cifras dejan claro cuáles son los idiomas que más necesita Reino Unido: el francés (valorado por el 50% de las empresas), el alemán (49%), el español (44%), el chino mandarín (31%) y el árabe (23%). Aunque la Unión Europea representa el principal mercado de exportación británico, los empresarios ambiciosos también buscan empleados que hablén chino y portugués, viendo oportunidades en América Latina y Asia. Sin embargo, la realidad es desalentadora: solo el 15% de los británicos habla francés con cierta fluidez, el 4% domina el español, y prácticamente nadie puede conversar en chino o árabe.
Mark Moulding, del Consejo Británico, explica el origen del problema con una frase que suena irónica: "En muchos sentidos somos víctimas del éxito del idioma inglés. Muchas personas piensan erróneamente que 'todo el mundo habla inglés', lo cual simplemente no es cierto: tres cuartas partes de la población mundial no lo hace". Además, agrega, "sólo un número muy reducido de idiomas, principalmente los de nuestros vecinos europeos, se enseña en las escuelas de Reino Unido, y los niños no tienen que estudiar a un nivel avanzado".
Por eso el gobierno británico acaba de implementar la enseñanza obligatoria de idiomas extranjeros en las escuelas primarias. Pero el desafío no es solo académico. Los expertos advierten que los jóvenes británicos necesitan entender por qué aprender otro idioma es importante para su futuro laboral. Como señala Moulding, si los estudiantes no están realmente motivados, "lo van a abandonar a la primera oportunidad".
Hay una reflexión más profunda detrás de los números. Moulding menciona que cuando un país confía en que todos hablen su idioma, está esperando que otros se adapten a su manera de hacer las cosas. Así lo expresó en una ocasión Nelson Mandela: "si hablas a un hombre en un lenguaje que comprende, eso llega a su cabeza. Si le hablas en su lenguaje, eso llega a su corazón". Para Reino Unido, la lección es clara: dominar solo inglés no es suficiente en un mundo cada vez más conectado y exigente.
Fuente original: BBC Mundo - Economía
