Récord de candidatas al Congreso, pero las barreras para las mujeres siguen intactas

Colombia registra un número histórico de mujeres candidatas al Congreso (1.234, el 39,2% del total), superando la cuota legal del 30%. Sin embargo, organizaciones como ONU Mujeres advierten que estas cifras no se traducen en verdaderas oportunidades de ganar: muchas son incluidas solo para cumplir requisitos legales sin apoyo real, enfrentan violencia política desproporcionada y responsabilidades de cuidado que limitan su competencia. Dos de cada cinco candidatas afirman que no se volverían a presentar.
Colombia llega a las urnas este domingo con un hito aparentemente alentador: más de 1.200 mujeres compiten por un escaño en el Congreso, la cifra más alta jamás registrada. Esta cifra alcanza el 39,2% del total de aspirantes, superando ampliamente el piso mínimo del 30% que exige la ley de cuotas. La coincidencia con el Día Internacional de la Mujer parece simbólica de un país que busca cambios en la representación política.
Pero la cifra esconde una realidad incómoda. Aunque hay más candidatas que nunca, sus opciones reales de ganar siguen siendo limitadas. La presidenta de la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer del Congreso, Marelen Castillo, lo explica con claridad: "Muchas cosas de las que pasan con nosotras son por cumplir un porcentaje de ley, no porque lo sientan, no porque reconozcan que tenemos capacidades". Según ella, muchas mujeres son inscritas en listas sin recibir el respaldo que les prometen. "Las meten a las listas, les prometen apoyo y no vuelven a aparecer", comenta Castillo, quien ve esto como reflejo de una mentalidad machista enquistada en la política nacional.
Los números confirman esta percepción. Solo seis de las 16 listas al Senado están encabezadas por mujeres, y apenas el 31% de las listas a la Cámara tienen liderazgo femenino. Esto es decisivo: estar al frente de una lista multiplica las opciones de resultar elegido. María Inés Salamanca, representante de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, es tajante: "Mientras no se mejoren ciertos aspectos, la ley de cuotas no garantiza que las mujeres ocupen los lugares con posibilidades reales de ganar".
Las barreras van más allá de las posiciones en las listas. Un estudio de ONU Mujeres con más de 3.000 políticas colombianas reveló que el 93,1% considera que las responsabilidades de cuidado del hogar limitan directamente su tiempo y capacidad de competencia. Pero quizás lo más alarmante es la violencia: el 78,8% de las candidatas ha sufrido algún tipo de ataque, y una de cada cuatro denunció agresiones sexuales. La violencia digital suma un problema más reciente: el 41,2% reporta ataques en redes sociales, incluyendo insultos e incluso fotografías manipuladas con inteligencia artificial.
Estas agresiones tienen un efecto directo en las campañas. Muchas candidatas limitan su presencia en redes sociales por miedo, justamente cuando estas plataformas se han convertido en herramientas esenciales para hacer política. El episodio que protagonizó la senadora Paloma Valencia, quien enfrentó burlas sobre su cuerpo en redes sociales por parte de un candidato oficialista, ejemplifica el tipo de ambiente hostil que enfrentan.
El impacto es desincentivador. Según ONU Mujeres, dos de cada cinco candidatas afirman que no se volverían a presentar a elecciones. Salamanca advierte que ningún partido ha buscado orientación de su organismo para fortalecer genuinamente la participación femenina, lo que refleja "escaso compromiso institucional".
Este domingo se sabrá si el aumento histórico de candidatas se traduce finalmente en una mayor presencia de mujeres en el poder político, o si quedaremos con los números que dan la apariencia de cambio mientras persisten las barreras invisibles que frenan el avance real.
Fuente original: Portafolio - Economía