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Quintero denuncia soborno en su nuevo cargo, pero su historial de "shows" despierta dudas

Fuente: El Colombiano - Colombia
Quintero denuncia soborno en su nuevo cargo, pero su historial de "shows" despierta dudas
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El nuevo superintendente de Salud, Daniel Quintero, reveló públicamente un supuesto intento de soborno durante una alocución presidencial, posicionándose como anticorrupción. Sin embargo, su gestión anterior en Medellín dejó más de 50 imputaciones por corrupción en la Fiscalía, y su carrera política se ha caracterizado por actos espectaculares que generan controversia. Influenciadores cercanos al Gobierno celebraron su postura, lo que levanta sospechas sobre una estrategia de posicionamiento similar a las que han marcado su trayectoria.

Daniel Quintero, recién nombrado superintendente de Salud, generó revuelo al revelar públicamente un mensaje en el que supuestamente alguien intentaba sobornarlo para gestionar pagos de facturas. El anuncio lo hizo durante una alocución presidencial, proyectando el mensaje en una pantalla mientras el presidente Gustavo Petro lo respaldaba. Con este episodio, Quintero se proyectó como defensor de la lucha anticorrupción, aunque su historial cuenta una historia distinta: tras su paso por la Alcaldía de Medellín, la Fiscalía General de la Nación tiene más de 50 imputaciones por presuntos casos de corrupción durante esa administración, en los que también ha sido mencionado.

En su trino, Quintero afirmó: "Hoy denuncié ante la opinión pública, en Fiscalía y en medio de la alocución presidencial, cómo un individuo me intentó sobornar para gestionar el pago de facturas. Sabemos que esta es una práctica común: con cobros del 7 al 30% por esta actividad". El mensaje que compartió decía: "Te escribo porque mis tíos tienen la IPS más grande en salud mental en Latinoamérica. Nos gustaría conversar contigo; hemos tenido problemas con los pagos y estaríamos en la disposición de dar un porcentaje sobre las facturas". Quintero cerró su denuncia con una frase contundente: "Conmigo esto se acabó".

Lo interesante es lo que pasó después. Influenciadores cercanos al Gobierno, como María José Gómez, celebraron inmediatamente la postura de Quintero. Gómez escribió: "Aplaudo que Daniel Quintero marque una línea desde ya como nuevo superintendente: no venderse, no callar y no permitir que se repitan las mismas prácticas de siempre, vengan de donde vengan". La rapidez y coordinación de estas reacciones han despertado sospechas sobre una posible estrategia de posicionamiento, algo que ha caracterizado históricamente al exalcalde.

Lo cierto es que Quintero lleva años construyendo su imagen a través del espectáculo más que de logros concretos. Cuando fue candidato a la Cámara de Representantes por Bogotá, se lanzó de un puente como parte de su campaña gritando: "Bogotá, me lanzo por ustedes". En 2013, cuando aspiró al Senado bajo el Partido del Tomate, convertía su propuesta en una puesta en escena lanzando tomates simbólicos contra políticos tradicionales. Después, en Medellín, llevó un queso gigante al entonces gerente de EPM en una sesión del Concejo para acusarlo públicamente de ladrón, privilegiando el golpe visual sobre el argumento.

Sus acciones más recientes mantienen esa línea. En 2022, durante la campaña presidencial, publicó un video manipulando la palanca de cambios de un auto mientras decía "el cambio en primera", en alusión a la campaña de Petro. La Procuraduría lo suspendió por eso. Hace poco, en un congreso de la ANDI, se subió a la tarima sin invitación, interrumpió un debate de candidatos y ondeó la bandera de Palestina, pese a que durante su alcaldía había sido cercano al embajador de Israel. También viajó a la isla Santa Rosa en el Amazonas para grabar un video plantando la bandera de Colombia, como si fuera una conquista simbólica al estilo de Neil Armstrong.

Lo que genera escepticismo ahora es que estos chats, de los que no existe más prueba que su propia versión y un mensaje que cualquiera pudo haber escrito, pueden ser apenas el comienzo de una gestión en la Superintendencia marcada por el espectáculo y el escándalo. Quintero es, en esencia, un provocador que ha entendido que el antagonismo moviliza emociones. La pregunta que muchos se hacen es si realmente está enfocado en combatir la corrupción o si está replicando el mismo modelo que lo caracteriza: usar la opinión pública como escenario.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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