Quintero apenas comienza en Supersalud y ya genera polémica con denuncias de soborno y amenazas a EPS

Daniel Quintero, nuevo superintendente de Salud, denunció públicamente un presunto intento de soborno durante una alocución presidencial junto a Gustavo Petro. El presidente aprovechó para amenazar con cerrar las EPS "peores" y culpar al sector de sabotear la reforma sanitaria. Sin embargo, la maniobra reaviva el historial de escándalos y espectacularidad que ha caracterizado a Quintero desde su paso por la Alcaldía de Medellín, donde enfrenta más de 50 imputaciones por corrupción.
Con apenas una semana en el cargo, Daniel Quintero Calle ya está escribiendo los primeros capítulos de su gestión como superintendente de Salud con la misma receta que lo ha caracterizado: escándalo, denuncia pública y un ingrediente de espectáculo. Durante una alocución presidencial el lunes pasado, él y el presidente Gustavo Petro montaron un operativo contra el sistema de salud que, según denunciaron, es víctima del sabotaje de empresas como Sura y otros actores del sector que llevan 30 años operando en Colombia.
En el centro de la escena estuvo la revelación de Quintero sobre un presunto mensaje en el que alguien habría intentado sobornarlo. El mensaje decía: "Te escribo porque mis tíos tienen la IPS más grande en salud mental en Latinoamérica. Nos gustaría conversar contigo; hemos tenido problemas con los pagos y estaríamos en la disposición de dar un porcentaje sobre las facturas". Quintero proyectó el mensaje en pantalla durante la alocución y tuiteó: "Hoy denuncié ante la opinión pública, en Fiscalía y en medio de la alocución presidencial, cómo un individuo me intentó sobornar para gestionar el pago de facturas. Sabemos que esta es una práctica común: con cobros del 7 al 30% por esta actividad. Conmigo esto se acabó".
Con esa denuncia, Quintero intentó posicionarse como paladín anticorrupción. Pero la ironía pesa: tras su paso por la Alcaldía de Medellín, la Fiscalía General reposa más de 50 imputaciones por presuntos casos de corrupción en su administración. Él mismo está imputado por peculado por apropiación (robo de recursos públicos) y prevaricato por acción (decisión ilegal).
Petro aprovechó el escenario para amenazar directamente a las EPS. Mientras miraba el mensaje proyectado dijo: "Este mundo se acaba" y luego advirtió que "se quita licencia de salud a los peores. Si las EPS se vuelven gestoras, dejan de hacer trámites. Adres dirige directamente sin conducción de EPS y por eso podemos garantizar mejoría en los trámites". La amenaza, por ahora, se enfocaba en Coosalud, una EPS que fue intervenida por el Gobierno en noviembre de 2024, aunque un tribunal ordenó suspender esa intervención provisionalmente.
El punto que genera inquietud es este: si se cierran las EPS con más problemas, ¿a dónde van los millones de pacientes que están afiliados? Como prácticamente todas las aseguradoras enfrentan dificultades, cerrar las "peores" podría desencadenar una cascada de problemas para el sistema. El presidente se refirió a este riesgo con su peculiar lenguaje: "chu, chu, chu" (efecto dominó).
Pero el patrón de Quintero va más allá de esta semana. Su carrera política ha estado marcada por actos de provocación y performance. Cuando fue candidato a la Cámara de Representantes, se lanzó de un puente como acto de campaña gritando "Bogotá, me lanzo por ustedes". Luego creó el "Partido del Tomate", donde literalmente lanzaba tomates contra políticos tradicionales, aunque después le pidió aval al expresidente César Gaviria para poder ser candidato. En un evento de la ANDI hace meses, interrumpió un debate y ondeó la bandera de Palestina, a pesar de que durante su administración se había destacado por defender la relación con el embajador de Israel. También acusó a un conductor de camioneta en Medellín de atropellarlo en 2023, identificándolo como "uribista", pero el conductor aclaró después que fue un simple incidente y que era "apolítico".
Con estos antecedentes, el show que Quintero está montando en la Superintendencia de Salud parece apenas el comienzo de una gestión donde la polémica, el escándalo y la búsqueda de protagonismo podrían reemplazar los resultados concretos. Los chats que exhibió como evidencia de soborno no tienen más respaldo que su propia versión y un mensaje que, en teoría, pudo haber sido escrito por cualquiera.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

