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Puerto Antioquia genera 7.200 empleos y abre oportunidad de movilidad laboral en Urabá

Fuente: El Colombiano - Negocios
Puerto Antioquia genera 7.200 empleos y abre oportunidad de movilidad laboral en Urabá
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Puerto Antioquia comenzó operaciones hace una semana después de 13 años de gestiones y casi 800 millones de dólares invertidos. Durante la construcción empleó a 7.200 personas, y ahora demanda perfiles más técnicos y especializados. El puerto ya ha formado a más de 400 personas en operación portuaria y proyecta convertirse en un motor económico que atraiga nuevas empresas a la región, generando empleo indirecto en transporte, hotelería y servicios.

Urabá acaba de ganar una infraestructura que los expertos consideran un punto de quiebre para la región. Puerto Antioquia inició operaciones hace una semana tras casi tres años y medio de construcción, con una inversión de entre 770 y 800 millones de dólares. El proyecto, gestado durante 13 años, tiene un muelle de 1.340 metros, cinco zonas de carga y puede movilizar 7 millones de toneladas anuales. Lo importante no es solo el concreto y las grúas, sino lo que significa para los bolsillos de los habitantes.

El puerto promete ahorrar 33% en distancia de transporte para empresas de Medellín, el Eje Cafetero, Bogotá y Cundinamarca comparado con otros puertos del Caribe. Esto se traduce en costos logísticos más bajos, algo que hace que las compañías comiencen a ver a Urabá como destino estratégico. Javier Díaz, presidente de Analdex, ve el potencial en grande: "Puerto Antioquia podría movilizar cerca del 10% del comercio exterior de Colombia, gracias a su ubicación estratégica".

El impacto laboral ya es evidente. Durante la construcción, el puerto empleó a más de 3.000 personas simultáneamente en su punto máximo. En total, según Comfama, cerca de 7.200 trabajadores tuvieron acceso a oportunidades de empleo. La estrategia fue inteligente: prepararon a la gente desde tres años antes de que comenzaran las obras, coordinando con contratistas para identificar qué perfiles necesitaban. Juan Landínez, responsable de Empleo en Comfama, explica que "Nos sentamos desde el principio con el puerto y sus contratistas para entender qué perfiles iban a necesitar y qué brechas había en el territorio. La meta era que la gente del área de influencia pudiera vincularse desde la construcción y luego proyectarse hacia la operación".

Ahora la operación requiere otro tipo de trabajadores. Ya hay 190 a 200 estibadores y tarjadores (quienes organizan la carga en patios), más 140 empleados en montacargas, vigilancia y servicios generales. En lo técnico necesitan operadores de maquinaria pesada, conductores con licencia pesada, técnicos en mecánica y especialistas en refrigeración de contenedores, fundamental para la fruta que Urabá exporta. Landínez detalla que "Hoy podemos hablar de unos 80 puestos de trabajo en operación directa ya activados y entre 10 y 15 altamente técnicos en esta fase inicial".

El verdadero reto ha sido cerrar brechas de habilidades específicas. Según Landínez, "Lo más complejo ha sido encontrar personas con licencia C3 y experiencia, y perfiles formados en logística portuaria. También el inglés técnico aplicado a la operación". No se trata de hacer bilingües a todos, sino que dominen el vocabulario del comercio internacional: tipos de contenedores, procesos aduaneros y documentación. Desde 2024, Comfama y el Sena diseñaron programas específicos. Más de 400 personas ya fueron formadas y 140 de ellas están contratadas. También abrieron becas en almacenamiento, diplomados en logística y herramientas como Excel, imprescindible para gestionar inventarios.

El efecto no se detiene en la operación directa del puerto. Martín Alonso Pérez, de la Sociedad Portuaria de Turbo Pisisí, ve esto como el primer paso de algo mayor. Proyecta que con más proyectos portuarios, Urabá podría mover el 25% de la carga de comercio exterior del país. Cuando las empresas calculan la reducción de costos logísticos, comienzan a instalarse en la región, activando empleos indirectos en transporte, hotelería, alimentación y servicios.

Lo crucial es que Urabá no abandona su vocación bananera, la amplía. Las personas pueden comenzar en roles operativos y ascender a posiciones técnicas mejor pagadas. Como resume Landínez: "La región no cambia su vocación, la amplía. Las personas pueden arrancar en roles operativos y proyectarse hacia cargos técnicos y mejor remunerados. Eso transforma trayectorias laborales completas". Eso es lo que un puerto como este significa para la gente real: no solo infraestructura, sino escaleras para subir.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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