¿Puede regresar Petro con el escrutinio? La historia electoral dice que no

El presidente Gustavo Petro decidió no reconocer la victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, pidiendo esperar el escrutinio oficial. Sin embargo, en toda la historia democrática colombiana, el escrutinio nunca ha cambiado el resultado del preconteo en elecciones presidenciales. Las diferencias históricas entre ambos procesos son mínimas, inferiores al 0,1 por ciento, y los analistas señalan que con una ventaja de casi un punto porcentual a favor de De la Espriella, es matemáticamente muy difícil que algo cambie.
Gustavo Petro no reconoció anoche los resultados que dejaron a Abelardo de la Espriella como ganador de la segunda vuelta presidencial. El presidente llamó a la calma pero dejó clara su postura: "No se puede proclamar ningún presidente. Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces. Vamos a escrutinios", escribió. La postura no fue sorpresa. Durante semanas Petro ha sembrado dudas sobre la transparencia del proceso electoral.
Lo cierto es que aunque técnicamente Petro tiene razón en que la elección aún no termina formalmente, la realidad de los números no juega a su favor. Esta es la contienda presidencial más cerrada desde 1958, con apenas 0,95 puntos porcentuales de diferencia entre De la Espriella e Iván Cepeda, equivalente a 250.820 votos. Aun así, Colombia ha tenido competencias incluso más ajustadas sin que nunca el escrutinio revirtiera lo que mostró el preconteo.
En la primera vuelta de estas mismas elecciones, hace pocas semanas, el escrutinio tardó cuatro días en concluirse. Jueces, testigos electorales y auditores revisaron acta por acta, mesa por mesa y voto por voto. Al final, la diferencia entre el preconteo y el escrutinio fue apenas del 0,06 por ciento. En 2022, cuando Petro ganó su propia elección presidencial, esa diferencia fue del 0,1 por ciento en primera vuelta. En segundo debate, Petro triunfó con el 50,44 por ciento contra el 47,31 por ciento de Rodolfo Hernández, y nunca nadie cuestionó esos resultados preliminares.
El analista político Ricardo Ruiz explicó la matemática que desmorona esperanzas. "En la última elección, la modificación fue de apenas 0,06 puntos porcentuales. Y teniendo en cuenta que ahora la diferencia está cerca de un punto porcentual, es muy difícil que eso cambie". Incluso si el escrutinio produjera cambios extraordinarios, algo que nunca ha sucedido, tendría que ser de magnitud histórica para revertir el resultado.
El proceso de escrutinio que ahora comienza es riguroso. Más de tres mil comisiones escrutadoras integradas por jueces, notarios y delegados de la Registraduría revisarán voto por voto en 34 sedes del país. Las campañas pueden presentar reclamaciones sobre irregularidades que detecten sus testigos electorales. Más de 250.000 personas vigilaron estas elecciones en todo el territorio nacional. Según Ruiz, "la gente se organizó un montón. Realmente fue una fiesta democrática".
Lo que viene entonces no es una nueva elección ni un escenario abierto. Es la formalización de lo que ya se sabe: Abelardo de la Espriella será el próximo presidente de Colombia durante los próximos cuatro años. La historia lo respalda. Desde 1998, en segundas vueltas presidenciales, nunca la distancia entre preconteo y escrutinio ha superado el 0,1 por ciento. Y nunca, en toda la historia del país, un escrutinio ha cambiado al ganador de una elección presidencial.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



