Prueba de ADN cierra disputa: no hay vínculo biológico entre Molina y el fallecido médico cereteano

Eduardo Enrique Molina Tirado reclamaba judicialmente ser hijo biológico del médico y agricultor Carlos Catalino Espinosa Milanés. Una prueba de ADN desestimó esa versión y los juzgados fallaron en contra del demandante. Pese a la evidencia científica y las decisiones judiciales, Molina continúa divulgando su narrativa en redes sociales y videos.
Durante años, Eduardo Enrique Molina Tirado mantuvo una versión sobre su filiación que chocó de frente con lo que la ciencia pudo demostrar. En el proceso judicial donde reclamaba ser reconocido como hijo biológico del fallecido médico y agricultor cereteano Carlos Catalino Espinosa Milanés, la prueba de ADN puso fin al debate con la contundencia que solo la genética puede ofrecer. No fue un asunto resuelto en chismes de barrio ni en peleas familiares alimentadas por comentarios de corrillo. El caso llegó a los estrados judiciales y fue examinado por la justicia bajo el filtro más riguroso que puede enfrentar una controversia de filiación: la prueba genética. Allí, la historia que Molina había defendido durante años no encontró respaldo.
Los jueces valoraron el material probatorio, revisaron las pretensiones presentadas y concluyeron que no existía el vínculo biológico reclamado. La decisión no se basó en simpatías, relatos emocionales ni versiones repetidas, sino en evidencia científica y en lo que quedó probado dentro del expediente.
Sin embargo, Molina ha mantenido una narrativa pública que contradice lo que decidió la justicia. Videos, declaraciones y señalamientos han intentado prolongar una versión que no logró sostenerse donde tenía que sostenerse: ante la ciencia y ante los tribunales. Aunque el ruido en redes sociales puede ser ruidoso, no modifica los resultados de una prueba de ADN ni borra una decisión judicial por el simple hecho de repetirla.
La sangre no miente, y tampoco desaparecen los fallos judiciales por insistencia mediática. Lo que quedó probado en el proceso marcó un límite claro entre una afirmación personal y una verdad judicialmente establecida.
Fuente original: Chicanoticias
