Procuraduría interviene para salvar 200 caimanes llaneros que mueren de hambre
La Procuraduría activó una actuación preventiva ante la crítica situación de cerca de 200 caimanes del programa PROCAIMÁN que presuntamente no reciben alimento desde diciembre de 2025. El organismo reporta la muerte de al menos dos ejemplares adultos y episodios de canibalismo por inanición. Existe descoordinación entre entidades responsables del programa, considerado uno de los principales bancos genéticos de esta especie en peligro crítico.
Una situación de emergencia rodea a centenares de caimanes llaneros en la Orinoquía colombiana. La Procuraduría General de la Nación levantó la voz esta semana por la crisis que enfrenta el Programa de Conservación del Caimán Llanero (PROCAIMÁN), donde aproximadamente 200 ejemplares habrían quedado sin alimentación regular desde diciembre del año pasado. Lo que comenzó como un problema administrativo se ha convertido en una amenaza directa para la vida de estos animales.
La delegada de la Procuraduría expresó preocupación por lo que está sucediendo en PROCAIMÁN, catalogado como uno de los principales reservorios genéticos del caimán llanero en el país. El organismo investigador apunta a un vacío de coordinación entre las instituciones involucradas en el programa, donde nadie parece tener claro quién es responsable de costear y garantizar el cuidado de estos reptiles. Mientras se define esa responsabilidad, los caimanes pagan las consecuencias.
Los reportes son alarantes. La Procuraduría señala la presunta muerte de al menos dos caimanes adultos y ha documentado episodios de canibalismo entre los ejemplares, fenómeno directamente vinculado a las condiciones de inanición en que viven. Para un programa dedicado a conservar una especie en estado crítico de amenaza, estos eventos representan un fracaso en su misión.
Por eso la entidad hizo un llamado urgente al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, a CORMACARENA, a la Universidad Nacional de Colombia y a todas las instituciones ligadas al programa para que actúen de inmediato. Se requieren medidas técnicas, administrativas, operativas y presupuestales que garanticen el bienestar y la alimentación de los aproximadamente 470 caimanes que permanecen en cautiverio. No se trata solo de resolver un conflicto de competencias, sino de salvar vidas en uno de los programas de conservación más importantes para esta especie vulnerable.
Fuente original: Minuto30

