Por qué en Colombia solo Jueves y Viernes Santo son festivos en Semana Santa
Aunque Colombia ya no tiene religión oficial, su calendario conserva la huella de una época en que la Iglesia católica moldeaba la vida pública. Solo el Jueves Santo y el Viernes Santo son días festivos dentro de la Semana Santa, una decisión que viene desde el siglo XIX y se consolidó con leyes como la de 1905 y la Ley Emiliani de 1983. Esos dos días quedaron porque representan los momentos más centrales de la conmemoración cristiana.
En Colombia, la Semana Santa completa no es festiva. Aunque muchos colombianos aprovechen toda la semana para viajar o descansar, desde el punto de vista legal solo hay dos días con carácter oficial de festivo: Jueves Santo y Viernes Santo. Esto puede parecer una simple costumbre religiosa heredada, pero la realidad es más compleja. Esos dos días quedaron en el calendario laboral porque durante gran parte de la historia del país la vida pública se organizaba alrededor de las festividades católicas. Hoy en día, la norma que los mantiene como festivos es la Ley 51 de 1983, pero esa decisión tiene raíces mucho más profundas.
Todo empieza en el siglo XIX, cuando la Constitución de 1886 reconoció a la religión católica como un elemento central del orden social colombiano. Poco después, el Concordato de 1887 reforzó aún más el peso de la Iglesia en las instituciones del país. En esa época, lo religioso no se veía como algo separado del Estado, sino como parte natural del funcionamiento de la sociedad. Por eso las fiestas católicas empezaron a marcar el calendario de descanso y a influir en la vida pública en general. Una de las decisiones clave ocurrió en 1905, cuando una ley ordenó guardar los días de fiesta establecidos por la Iglesia. No fue un acuerdo espontáneo sino una decisión estatal en un país que se pensaba a sí mismo desde una identidad católica muy arraigada. Con el paso de los años, ese esquema se fue colando en el régimen laboral hasta consolidarse en las normas que hoy conocemos.
La pregunta verdaderamente importante es por qué justo esos dos días y no otros de la Semana Santa. La respuesta es directa: el Jueves Santo y el Viernes Santo son los más centrales en la conmemoración cristiana. El Jueves Santo recuerda la Última Cena e inicia el Triduo Pascual, mientras que el Viernes Santo está dedicado a la pasión y muerte de Jesús. Dentro de la tradición cristiana, son las jornadas más intensas y visibles de toda la semana. Cuando el calendario civil fue absorbiendo algunas fiestas religiosas, fueron precisamente estas las que mantuvieron más fuerza y presencia.
En 1983, la llamada Ley Emiliani reorganizó varios festivos para moverlos al lunes y crear puentes que facilitaran los descansos, pero dejó intactos el Jueves Santo y el Viernes Santo. No los trató como fechas trasladables sino como días atados a una celebración específica que no podía moverse. En otras palabras, esa ley no inventó esos festivos: simplemente preservó una tradición legal e histórica que ya estaba instalada hace décadas.
Prácticamente, el cambio que genera ser festivo es importante. Ambos días son de descanso remunerado, así que no funcionan como jornadas ordinarias de trabajo. Si alguien trabaja en esas fechas, se aplican las reglas especiales del trabajo en festivo. Además, muchos trámites y plazos se suspenden porque no se consideran días hábiles, salvo excepciones legales. Lo que está claro es que jurídicamente el descanso obligatorio sigue concentrado solo en esos dos días, aunque sea común que muchas personas y empresas reduzcan o suspendan actividades durante toda la semana.
Al final, lo que muestran el Jueves Santo y el Viernes Santo es una marca histórica que todavía sigue viva en el país. Aunque hoy Colombia ya no tiene religión oficial, su calendario conserva huellas profundas de una época en la que la tradición católica moldeaba directamente la vida pública. Por eso esos dos días siguen siendo festivos: no porque toda la Semana Santa lo sea, sino porque fueron los que el país convirtió, hace más de un siglo, en el núcleo religioso y civil de esa conmemoración.
Fuente original: KienyKe - Portada
