Petro vende cifras incompletas sobre inflación, empleo y crecimiento tras subida del salario mínimo

El presidente Gustavo Petro afirmó en una alocución que la subida del salario mínimo no ha causado problemas económicos, citando datos favorables de empleo, inflación y crecimiento. Sin embargo, expertos económicos cuestionan la interpretación de estas cifras: la inflación de enero fue en realidad una de las más altas del siglo, el crecimiento anual fue de 2,6% (menor al esperado), y los números de empleo ocultan graves problemas de informalidad y baja calidad laboral.
El presidente Gustavo Petro pasó casi veinte minutos el domingo 15 de febrero explicando por qué, según él, la polémica subida del salario mínimo en 23,7% no ha traído los desastres económicos que advertían empresarios y analistas. Usó cifras recientes, citas de bancos internacionales y estadísticas oficiales. El problema es que muchas de esas interpretaciones no resisten el escrutinio de los números reales.
Empecemos por lo que Petro dijo sobre el empleo. Citó un análisis del JPMorgan que supuestamente proyecta solidez laboral en Colombia. Eso es cierto, pero hay un detalle crucial: ese informe analiza el desempleo de finales de 2025 e inicios de 2026, cuando la tasa llegó a mínimos históricos. El mismo documento se titula: "Colombia: Labor market at full throttle before the minimum wage hike" (el mercado laboral a toda marcha antes del aumento del salario mínimo). En otras palabras, los buenos números que Petro mostró ocurrieron antes de que el decreto entrara en vigor. Peor aún, ese mismo análisis de JPMorgan advertía sobre "un posible incremento en la informalidad" tras el aumento salarial, algo que el presidente no mencionó.
En cuanto a la inflación, aquí es donde Petro más tuerza los números. Dijo que en enero creció "apenas 0,25%" mensual, pero los datos del Dane revelan que los precios subieron 1,18% ese mes. El 0,25% que citó es un dato diferente: la variación de la inflación anual (pasó de 5,1% en diciembre a 5,31% en enero). Luego afirmó que "la inflación ha bajado a un nivel que también es de los menores en la historia de este siglo" y que pasó de 13% a 5%. Esto es directamente falso. Luis Fernando Mejía, CEO de la consultora Lumen, explicó que la inflación de enero fue "el cuarto más alto en lo corrido del siglo XXI". Además, ese mismo experto advierte que todavía faltan los efectos completos del salario mínimo, así que "es previsible que las presiones inflacionarias se continúen intensificando en los próximos meses".
El mandatario también atribuyó la inflación principalmente al aumento del precio de la carne, que subió 11% en el año. Si bien ese dato es exacto (según Dane fue 11,73%), no es la razón principal de que los precios suban. Los restaurantes y hoteles jalonaron más la inflación con aumentos del 2,94%, seguidos por el sector transporte. Óscar Cubillos, de Fedegán, aclaró que "no es cierto que las exportaciones tengan ese impacto sobre la inflación; lo que está generando la variación es que la gente está consumiendo más carne de res en el último año y medio".
Sobre el crecimiento económico, Petro mencionó cifras del 3,5% o 3,1%. Los datos más recientes del Dane, publicados apenas el lunes 16 de febrero, mostraron que la economía creció 2,6% en 2025, por debajo de lo que el mercado esperaba (entre 2,8% y 3%). Es un crecimiento que, aunque positivo, está enfriándose.
El aspecto más engañoso es lo que dice sobre el empleo. Es verdad que el desempleo cerró en 8,9% en 2025, el nivel más bajo desde 2001. Sin embargo, expertos como Alejandro Barrera, de la Universidad de Manizales, señalan que esta cifra es incompleta. Más de la mitad de las capitales tienen desempleo de dos dígitos. Quibdó y Buenaventura tienen crisis laboral. Además, hay 2,3 millones de desempleados en el país, 14,5 millones de personas completamente inactivas (la mayoría mujeres) y 1,9 millones que trabajan pero están subempleados, es decir, insatisfechos con sus ingresos. De los 791.000 empleos creados entre 2024 y 2025, casi la mitad se concentró en trabajos de baja productividad como expendios de comida, confecciones y panadería. La informalidad absorbió aproximadamente la mitad de estos nuevos empleos y hoy supera los 13 millones de trabajadores informales, con tasas estancadas alrededor de 55% a 56%.
Lo que Petro hace es válido técnicamente pero engañoso en el fondo: presenta números que lucen bien en perspectiva nacional pero que, cuando los examinas de cerca, esconden un país con desempleo regional crítico, empleos de mala calidad y una informalidad que sigue creciendo sin control.
Fuente original: El Colombiano - Negocios