Petro se defiende de escándalos en entrevista: renombra el ELN y carga culpas a funcionarios

El presidente Gustavo Petro concedió una extensa entrevista donde abordó los principales cuestionamientos a su gobierno. Propuso llamar al ELN "Grupo de Liberación del Narcotráfico", se desmarcó de funcionarios involucrados en escándalos como Juliana Guerrero y Carlos Ramón González, y reconoció que su apuesta por el "diálogo nacional" debilitó su proyecto político. Mientras hablaba, Bolivia expulsaba a la embajadora colombiana por sus comentarios en redes sociales.
Después de meses sin conceder espacios a los medios de comunicación, el presidente Gustavo Petro se sentó durante más de dos horas ante los micrófonos de Caracol Radio para hablar sin filtro. En la entrevista tocó temas incómodos para su administración: funcionarios polémicos, escándalos que han marcado su mandato, y la escalada de violencia con grupos armados. Sus palabras llegaron once días antes de las elecciones presidenciales, cuando las campañas entran en su recta final.
Uno de los anuncios más llamativos fue su propuesta sobre cómo debería llamarse el grupo armado que protagoniza la violencia en varias regiones del país. Petro argumentó que el ELN perdió hace años cualquier propósito de liberación nacional y ahora funciona como una organización al servicio del narcotráfico. Por eso, según el mandatario, "El ELN se expresa en un comunicado, yo le llamo GLN, que es Grupo de Liberación del Narcotráfico. El Ejército de Liberación Nacional murió hace tiempo. Aunque sea la misma bandera, no es el mismo propósito". Esta declaración llega en medio del fracaso de las negociaciones con ese grupo armado y de los hechos violentos que han afectado a comunidades en el país.
Frente a los escándalos que han salpicado su gestión, Petro optó por tomar distancia de los implicados. Sobre Juliana Guerrero, acusada de haber comprado títulos profesionales, afirmó que "No se le ha comprobado que no estudió en esa universidad. Se lo dejaremos a la justicia, porque hay un proceso judicial, pero ella no es servidora pública, no es funcionaria pública". Reconoció que cometió "el error" de mostrarla públicamente, lo que generó especulaciones sobre una relación personal. También aclaró que nunca fue viceministra porque no cumplía con el requisito de edad. Respecto a Carlos Ramón González, el exdirector del DAPRE hoy prófugo en Nicaragua por corrupción, Petro fue tajante: "Claro que sí. Carlos Ramón González debería estar en Colombia respondiendo ante la justicia. No sé por qué lo dudas". El mandatario negó haber intervenido en su salida del país.
Sobre Laura Sarabia, quien tuvo un papel central en su gobierno como canciller y estuvo vinculada a la selección de funcionarios cuestionados, Petro señaló que su designación como embajadora en Reino Unido fue una salida lateral. El presidente bromeó diciendo que "si a mí me mandan a una embajada, siento que me castigaron", dejando entrever cierta frialdad respecto a quien fue cercana a su proyecto.
El mandatario también reconoció errores propios. Admitió que su énfasis inicial en construir un "diálogo nacional", influido por su pasado en el M-19, terminó debilitando su rumbo político. "La pluralidad que hice en el primer gabinete no sirvió para nada y dejó unas marcas irreversibles para mi gobierno", reconoció, y añadió que "aún hoy estamos viviendo las consecuencias".
Mientras Petro hablaba en la cabina de radio, el gobierno boliviano anunciaba la expulsión de la embajadora colombiana Elizabeth García, considerando que el presidente había intervenido indebidamente en asuntos internos. Ante esto, Petro respondió con calma: "El comentario que yo hice es que estamos dispuestos a servir de intermediarios para un diálogo (...) Si por proponer un diálogo y una intermediación sacan a la embajadora, pues es porque se está pasando a extremismos". La tensión diplomática evidencia cómo las polémicas del gobierno colombiano trascienden las fronteras del país.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


