Petro cierra su gobierno con balance de promesas, pero esquiva sus mayores fracasos

A 79 días de terminar su mandato, el presidente Gustavo Petro lanzó un video de balance centrado en discursos sobre transformación, pero omitió temas críticos donde su gestión se raja: el fracaso de la "paz total" con disparada histórica de criminalidad, la crisis del sistema de salud con pacientes muriendo en centros colapsados, y una larga lista de escándalos de corrupción que tocó su propia administración. El procurador le pidió no usar plataformas oficiales para hacer campaña electoral.
Quedan poco más de dos meses para que termine el gobierno de Gustavo Petro. En la recta final, el presidente decidió hacer su primer balance público: un video de casi seis minutos grabado con estilo cinematográfico donde recorre cuatro ciudades y construye una narrativa heroica sobre lo que llamó su "gobierno del cambio". Pero lo que omitió de ese balance es más revelador que lo que incluyó.
El mensaje de Petro, difundido a través de redes sociales a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, apela a frases elocuentes. "Un país no se transforma cuando lo intenta, se transforma cuando lo decide", dice en voz en off mientras menciona que bajó a la mitad la desnutrición y redujo sustancialmente la mortalidad infantil. Sin embargo, apenas toca cifras concretas ni resultados medibles. Horas después, el procurador general Gregorio Eljach le pidió al presidente no usar plataformas oficiales para hacer campaña, diciendo: "Si bien es legítimo que defienda su obra de Gobierno, es improcedente el uso de las plataformas oficiales o la dignidad de un cargo para hacer proselitismo electoral a favor de una causa o en contra de otra".
Lo que Petro guardó silencio es preocupante. La política de "paz total" que su administración pregonó como emblema ha sido un fracaso rotundo en seguridad. Según la Fundación Ideas para la Paz, a finales de 2025 había 27.121 hombres en armas, un incremento del 23,5 por ciento respecto a 2024. Solo en ese año, los enfrentamientos entre grupos armados crecieron 34 por ciento, los ataques contra infraestructura subieron 58 por ciento y contra la Fuerza Pública aumentaron 62 por ciento. Las cifras de delitos contra la vida de los ciudadanos también se dispararon: extorsiones llegaron a 13.577 casos frente a 8.278 en el gobierno anterior; secuestro extorsivo alcanzó 377 casos comparado con 91 en la administración Duque; y en terrorismo registró 1.285 casos, muy por encima de gobiernos pasados.
El panorama en salud también quedó fuera del video. Durante estos cuatro años, mientras Petro prometía reformar el sistema, los pacientes murieron en centros de salud al borde del colapso, faltaron medicamentos y las quejas por mal servicio en las EPS intervenidas aumentaron. La Defensoría del Pueblo documentó que las quejas por retraso en citas con especialistas se duplicaron en solo dos años. El sistema de aseguramiento cerró con un patrimonio negativo de casi 16,86 billones de pesos y pérdidas acumuladas por 6,5 billones. El tiempo promedio para que un paciente ingrese o sea dado de alta pasó de 6-8 horas a 24 horas.
Pero el silencio más estruendoso fue sobre corrupción. El saqueo a la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) dejó 1,2 billones de pesos perdidos en carrotanques que nunca se entregaron, sobrecostos y contratos irregulares. En ese escándalo están implicados funcionarios de la entraña presidencial como el exfuncionario prófugo Carlos Ramón González, los ministros Luis Fernando Velasco e Ricardo Bonilla, y otros como Olmedo López y Sneyder Pinilla. El gobierno de Petro también vivió en modo de puerta giratoria: 65 ministros en cuatro años, con 15 cambios solo en 2025. A esto se suman investigaciones por interceptaciones ilegales, casos de acoso sexual contra funcionarios como Víctor de Currea-Lugo, Hollman Morris y Diego Cancino, y hasta investigaciones que vinculan a altos mandos militares con disidencias de las Farc.
Cuando el presidente pregunta en su video "¿El poder para qué?", algunos recordarán que cuatro años de promesas de transformación terminaron en un balance que esquiva precisamente aquello que más duele a los colombianos: la inseguridad en las calles, medicinas que no hay, y un Palacio donde los escándalos se multiplicaron sin consecuencias visibles para quienes gobiernan.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


