Petro aviva tensión diplomática con Bolivia al llamar "insurrección" a las protestas

El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre la crisis en Bolivia calificando las protestas como "insurrección popular" y llamando a defender a presos políticos, lo que desató un reclamo formal de la Cancillería boliviana. Sus palabras fueron interpretadas como un respaldo implícito a Evo Morales, quien enfrenta acusaciones judiciales y aparentemente cuenta con simpatía del mandatario colombiano. La declaración llega cuando Petro ya está en sus últimas semanas en la presidencia y tensiona las relaciones bilaterales justo cuando Bolivia vive una crisis interna profunda.
El presidente Gustavo Petro metió las manos en el fuego internacional este domingo al opinar directo sobre la crisis que sacude a Bolivia desde hace meses. A través de redes sociales, el jefe de Estado colombiano no anduvo con rodeos: calificó lo que ocurre en el país vecino como una "insurrección popular" que sería "la respuesta a la soberbia geopolítica". Con apenas semanas por delante antes de entregar el poder el 7 de agosto, Petro se ofreció de todas formas para ayudar a encontrar una salida pacífica, siempre que lo inviten. "Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo mirando de frente en paz, y hablando con franqueza", expresó.
El contexto en Bolivia es más complicado de lo que podría parecer. Rodrigo Paz Pereira lleva apenas seis meses como presidente después de que casi dos décadas de gobierno de Evo Morales llegaran a su fin. Pero su administración ya enfrenta una resistencia callejera brutal. Sindicatos, campesinos y organizaciones vecinales han tomado las calles exigiendo mejoras salariales y, más recientemente, pidiendo la renuncia del presidente. La Central Obrera Boliviana comenzó hace dos semanas pidiendo un aumento salarial del 20 por ciento, pero la presión escaló rápidamente. El sábado pasado la tensión llegó al máximo cuando policías y militares bolivianos intentaron desbloquear las carreteras principales que conectan La Paz y El Alto con el resto del país. Para evitar lo peor, el Gobierno boliviano ordenó después el repliegue de los uniformados y convocó a diálogos con líderes indígenas y campesinos.
Lo que encendió realmente la mecha fue lo que Petro dijo sobre los presos políticos. "No debe haber presos políticos en ninguna parte de las Américas, debemos construir una democracia profunda, multicolor en nuestra civilización que viene de 60.000 años en las américas, pero también viene del mediterráneo ancestral y del África negra y de los desiertos del Sahara", señaló el mandatario colombiano. Todos entendieron que estaba hablando de Evo Morales, el expresidente que enfrenta una orden de captura dictada por un tribunal en Tarija. Morales está siendo investigado por una presunta relación que habría mantenido con una menor de 15 años durante su presidencia y actualmente se encuentra prófugo.
La respuesta de Bolivia no se hizo esperar. La Cancillería boliviana salió a rechazar las declaraciones de Petro de manera frontal, diciéndole que sus palabras "no reflejaban la buena relación entre los dos países". El Ministerio de Relaciones Exteriores fue claro: los problemas de Bolivia deben resolverse dentro de su propia constitución y a través de sus propios mecanismos de diálogo, en paz y respetando la soberanía nacional. Pero mientras el Gobierno boliviano rechazaba, Evo Morales aparecía públicamente aplaudiendo a Petro. El expresidente agradeció lo que vio como una postura valiente para "defender la soberanía de América Latina ante la soberbia del imperialismo".
Petro cerró su pronunciamiento recordando encuentros históricos y evocando la memoria del progresismo latinoamericano. Mencionó a su padre, Jaime Paz Zamora, quien fue presidente de Bolivia entre 1989 y 1993, y recordó momentos de exilio en Bogotá y Panamá. "Que ese recuerdo lo llene hoy de amor por su pueblo y abra el diálogo para transformar a Bolivia en una democracia cada vez más profunda y soberana, profundamente latinoamericana", expresó el mandatario colombiano, en un mensaje que parecía dirigido al presidente boliviano actual pero que, en el contexto de todo lo dicho, sonó más como un respaldo velado a quienes desafían su autoridad.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

