Pastor condenado a 43 años por abusar y retener a su hijastra de 13 años en Caldas

Un juez en Caldas sentenció a 43 años y seis meses de cárcel al pastor José Erley Ramírez Garcés por abusar sexualmente y retener a su hijastra menor de edad en Chinchiná. La niña logró escapar en abril de 2025 y pidió auxilio a gritos, lo que alertó a vecinos que la ayudaron. El agresor fue capturado tras intentar huir y esconderse; actualmente recibe atención psicológica junto con su madre.
La justicia en Caldas impuso una pena de 43 años y seis meses de prisión al pastor cristiano José Erley Ramírez Garcés, condenado por abusar sexualmente y retener a su hijastra, quien era menor de edad en el momento de los hechos. Los delitos ocurrieron en la vereda San Andrés, en la zona rural de Chinchiná, y salieron a la luz en abril de 2025 cuando un video grabado por personas del sector circuló ampliamente, mostrando el momento en que la niña huía descalza por un camino sin pavimentar, intentando cubrirse con una sábana mientras el hombre la perseguía.
La menor, de apenas 13 años entonces, logró escapar cuando su agresor cometió un descuido. Sus gritos pidiendo ayuda fueron escuchados por vecinos de la zona, entre ellos Diego Osorio, quien acudió al lugar pensando inicialmente que se trataba de una pelea doméstica. Al darse cuenta de la gravedad de la situación, Osorio y otros habitantes se unieron para auxiliar a la víctima e impedir que el agresor se fuera.
Ramírez intentó escapar en una camioneta, pero perdió el control del vehículo y se accidentó. Luego trató de ocultarse en una zona de guaduales (plantación de bambú) ubicada entre Santa Rosa de Cabal y Chinchiná, pero fue localizado por miembros de la comunidad. Según Orbilio Maya, líder social de Santa Rosa de Cabal, "la niña la tenía amarrada del cuello con un lazo, la iba a ahorcar; al lado encontraron una pulidora, parece que la iba a descuartizar y la iba a enterrar. La niña, gracias a Dios, cuando el tipo la tenía amarrada, en un descuido, se tiró por una ventana y logró escaparse".
Antes de que las autoridades llegaran, varios habitantes lo retuvieron y agredieron, situación que obligó a la Policía a intervenir para evitar un linchamiento. Fue trasladado a un centro médico en Pereira por las lesiones que presentaba, y posteriormente quedó a disposición de la justicia.
Durante el proceso judicial se comprobó que la víctima vivía bajo violencia y amenazas constantes. El agresor había incluso preparado un lugar donde pensaba ocultar su cuerpo, lo que intensificaba el miedo por su seguridad. El juez lo declaró culpable de acceso carnal abusivo con menor de 14 años y secuestro agravado.
Hoy la joven continúa en procesos de atención psicológica para su recuperación emocional, acompañada por su madre en las medidas de reparación necesarias. La valentía de esta niña al escapar y buscar ayuda fue lo que permitió que el agresor fuera capturado y finalmente enfrentara la justicia.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



