Párroco de Fonseca pone límites a préstamos: "La iglesia no es un banco"

Feligreses de la parroquia San Agustín en Fonseca han acudido al sacerdote José Luis Morón pidiendo préstamos con dineros de la iglesia, lo que llevó al párroco a colocar un aviso público aclarando que los recursos parroquiales no pueden usarse como fondos personales. La situación refleja la difícil situación económica que atraviesan algunas familias del municipio y abrió el debate sobre los límites de la confianza con los sacerdotes y la administración transparente de los aportes comunitarios.
La crisis económica que golpea a varias familias de Fonseca ha llegado hasta las puertas de la parroquia San Agustín. Varios feligreses se han acercado al párroco José Luis Morón solicitándole préstamos con los dineros de la iglesia, una situación que sorprendió a quienes regularmente asisten al templo y que obligó al sacerdote a tomar medidas al respecto.
Ante estas solicitudes, el padre Morón decidió colocar un aviso en la casa parroquial dirigido directamente a quienes llegaban con estas peticiones. En el mensaje, fue claro en recordar que su responsabilidad es administrar los ingresos y gastos de la parroquia de manera cuidadosa, no disponer de esos recursos como si fueran fondos propios. El aviso dejaba sentada una posición firme: la parroquia no funciona como una entidad financiera.
En el escrito, el sacerdote explicó que los dineros recibidos por ofrendas, diezmos y aportes de la comunidad están destinados a propósitos pastorales, administrativos y sociales de la parroquia. Por eso, aclaró, no pueden ser usados para préstamos particulares, aunque exista relación de confianza entre los feligreses y el sacerdote. El padre Morón también advirtió sobre algo que muchos reconocen: cuando dinero prestado no se devuelve, se pierde tanto la plata como la amistad.
La respuesta de la comunidad fue dividida pero mayoritariamente apoyó al párroco. Varios parroquianos consideraron que tiene toda la razón, pues los aportes de la iglesia deben manejarse con seriedad y responsabilidad. Para ellos, esas ofrendas son el esfuerzo de toda una comunidad de creyentes y deben destinarse a lo que fue recolectado: el sostenimiento del templo, las actividades religiosas y la atención pastoral.
Otros habitantes de Fonseca cuestionaron directamente a quienes hacían estas solicitudes, considerando inapropiado pedir dinero de la iglesia al párroco. El templo San Agustín es uno de los espacios religiosos más antiguos y representativos del municipio, así que sus recursos son vistos como un bien de toda la comunidad, no como un fondo personal.
La situación también generó una reflexión más amplia entre los feligreses sobre dónde están los límites de la confianza con los sacerdotes. Aunque la iglesia tiene la misión de acompañar espiritualmente a las familias en momentos difíciles, sus recursos deben ser administrados con total transparencia. El posicionamiento del padre Morón busca dejar claro que la solidaridad cristiana jamás puede confundirse con el uso personal de dineros recaudados en nombre de la fe.
Fuente original: La Guajira Hoy


