Paloma Valencia se despide del Congreso con los máximos honores tras 12 años de legislatura
La senadora del Centro Democrático Paloma Valencia recibió las máximas distinciones del Congreso de la República al cerrar su carrera parlamentaria de más de una década. Durante su despedida, hizo un llamado a reducir la polarización y destacó la importancia del debate democrático. Valencia enfatizó que se va "feliz" y con la convicción de que "la batalla por Colombia no termina nunca".
En un acto cargado de emotividad, Paloma Valencia cerró el capítulo de su carrera como senadora de la República con dos de las condecoraciones más importantes que otorga el Congreso: la Orden de la Gran Cruz con Placa de Oro y la Orden a la Mujer y a la Democracia Policarpa Salavarrieta. La dirigente del Centro Democrático se despide de la corporación después de 12 años de trabajo legislativo.
Durante la ceremonia de reconocimiento, Valencia no ocultó su satisfacción por el camino recorrido. "Me voy de este Congreso feliz, con miles de compatriotas amigos y con la certeza en el corazón de que la batalla por Colombia no termina nunca", expresó la excandidata presidencial. Sus palabras reflejaron tanto gratitud por lo vivido como convicción de que su labor no se detiene con la despedida institucional.
En su intervención, la senadora hizo un balance de su gestión enfocándose en aspectos que considera fundamentales para la democracia. Recordó los debates que protagonizó alrededor de temas sensibles como las reformas a la salud y pensional, y defendió el papel de la oposición como contrapeso necesario en la República. Destacó además que, a pesar de las diferencias políticas que lógicamente existen en el Congreso, logró construir relaciones genuinas con colegas de otras colectividades políticas.
El mensaje de Valencia cerró con un llamado a que el país reduzca la polarización que lo caracteriza. Para la senadora, fortalecer el diálogo es el camino para consolidar una democracia más sólida. Así se fue del Congreso: recordando la importancia de debatir, discrepar pero sin perder la capacidad de entenderse.
Fuente original: Diario del Norte
