Paloma Valencia: "Los violentos no han hecho sino tratar de apoyar a Iván Cepeda"

Con poco más de 40 días para las elecciones presidenciales, Paloma Valencia emerge como la candidata de mayor crecimiento, ganando 16 puntos desde enero. En una entrevista con El Colombiano, la senadora uribista habla sobre las amenazas que enfrenta, su visión de seguridad, su programa de gobierno en salud y economía, y cómo busca convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia. Valencia acusa al gobierno actual de tener un "pacto criminal" con grupos violentos que apoyan al candidato Iván Cepeda.
Con apenas más de 40 días para que los colombianos voten, Paloma Valencia se perfila como una candidata de crecimiento sostenido. Su escalada en las encuestas es significativa: ha ganado 16 puntos desde enero, mientras que sus competidores Abelardo de la Espriella se mantiene en sus números y Iván Cepeda crece discretamente. Este dinamismo en las preferencias electorales podría cambiar el escenario de la segunda vuelta. El Colombiano tuvo la oportunidad de conversar con ella para entender de dónde viene, qué la impulsa y cómo gobernaría el país.
Sobre las amenazas que enfrenta como candidata, Valencia es directa. Reconoce que siente miedo, pero afirma que ese sentimiento existe para ser vencido. "Una de las razones por las que yo estoy en la política es porque no quiero que los violentos sean los que decidan qué se puede decir, quién puede hacer política o que con sus armas vayan cercenando la posibilidad de que los colombianos elijan a quién quieran de presidente. No vamos a parar hasta que tengamos una Colombia segura como la que nos merecemos", asegura la senadora. Aunque reconoce su amor por conectar directamente con los ciudadanos, acepta que hay territorios vedados en el Cauca, Nariño, Caquetá y Meta donde no puede circular por razones de seguridad.
El asesinato de Miguel Uribe, otro precandidato uribista, marcó un punto de quiebre en su decisión de seguir. "Generó en mi familia muchas dudas en torno a que yo siguiera. Mi hija cambió su percepción de la política", admite. Sin embargo, Valencia decidió continuar porque considera que la política trasciende lo personal. Cuestionada sobre si el crimen de Uribe podría repetirse contra ella como candidata oficial del uribismo, Valencia lanza una acusación contundente: "Estamos haciendo política en un gobierno que tiene casi que un pacto criminal con los violentos y los violentos no han hecho sino tratar de apoyar a Iván Cepeda que ha estado a la cabeza de todas esas mesas de negociación que les han permitido ampliar el territorio donde ejercen control y aumentar el número de hombres".
La senadora vincula la política de paz total del gobierno con lo que ella considera un fracaso evidente. Cita el caso de Iván Márquez y Santrich, quienes fueron extraditados por vender droga a pesar de tener curules en el Congreso. Según Valencia, Cepeda salió a defenderlos, y cuando fueron liberados, montaron la Segunda Marquetalia. Luego, el Zarco Aldinever, a quien nombró gestor de paz, organizó el atentado contra Uribe. "Si hubieran dejado extraditar a Santrich y a Iván Márquez, Miguel Uribe estaría vivo", sentencia.
Valencia viene de una familia de élite con trayectoria política. Su abuelo Guillermo León Valencia fue presidente, y Mario Laserna fundó la Universidad de los Andes. Pero la senadora destaca que creció viendo la violencia de cerca en el Cauca: "Yo crecí viendo cómo mataban a los papás de mis amigas, como secuestraban, cómo se tomaban los pueblos, cómo aparecían personas con diez tiros en la cabeza". Este contexto la acercó al entonces gobernador Álvaro Uribe durante su universidad, cuando él hablaba de que la seguridad debe garantizarla el Estado. "Yo soy 100% uribista", asegura, rechazando críticas de que su movimiento sea una "nueva versión" del uribismo.
Respecto a los falsos positivos, Valencia reconoce que fueron atroces, pero defiende a Uribe: "Lo que sucedió no fue culpa del presidente Uribe, ni se le puede endilgar responsabilidad. Fue la acción de unos ciertos miembros de la Fuerza Pública que cometieron delitos atroces". Menciona que Uribe destituye a 19 oficiales y que muchos fueron a cárcel, aunque lamenta que la JEP los liberara después.
Si ganara, Valencia propone acciones inmediatas en seguridad: militarizar la vía Cali-Popayán-Pasto, que sufre cinco secuestros diarios; reunirse con alcaldes y gobernadores para un plan de inversiones territorial, y capturar extorsionistas para "quitar ese vampiro que viene desangrando a la población". También promete un decreto de decomiso de droga en las calles, parques y entornos escolares.
En salud, planea destinar 3 billones de pesos para medicamentos, realizar una auditoría de cuentas del sector y negociar una titularización de deuda hospitalaria. Su objetivo es desatrasar diez millones de atenciones pendientes en cien días. Además, plantea telemedicina, mejores salarios para médicos y enfermeras, y recalibrar lo que se paga por cada paciente para priorizar enfermedades crónicas y discapacidad.
Valencia aspira a ser la primera mujer presidenta de Colombia, lo cual considera una responsabilidad mayor. "A las mujeres nos miden con un metro distinto, nos exigen más, cualquier error nos lo cobran", reconoce. Enfatiza la necesidad de políticas amplias para las mujeres, especialmente madres cabeza de hogar, empoderamiento frente a la violencia, y vivienda propia. "El país necesita que lo quieran y que quieran a cada colombiano en su diversidad, que tengamos mano firme para imponer disciplina, pero sobre todo corazón para querer un país al que a veces siento como muy huérfano", dice sobre lo que una mujer presidenta podría aportar.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

