Pakistán emerge como mediador sorpresivo entre Irán y Estados Unidos en crisis de Medio Oriente

Pakistán anunció esta semana que facilitó un alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos, y acogerá negociaciones en Islamabad a partir del 10 de abril. El país logró esta posición de intermediario gracias a sus sólidas relaciones históricas con ambas potencias y a conexiones personales clave de sus líderes militares y civiles con Washington. Para Pakistán, esta neutralidad también tiene sentido económico, pues depende de suministros de energía que fluyen por la región.
En un movimiento que sorprendió a analistas internacionales, Pakistán se posicionó esta semana como mediador clave en uno de los conflictos más delicados del planeta. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, anunció que su gobierno ayudó a asegurar un alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos, tras semanas de tensiones que pusieron a la región al borde de una escalada mayor. Más aún, Islamabad acogerá negociaciones formales entre ambos países a partir del 10 de abril, posicionándose así en el centro de los esfuerzos diplomáticos para estabilizar Medio Oriente.
Lo que hace posible este rol inusual es la peculiar posición geográfica y política de Pakistán. El país comparte una frontera de 900 kilómetros con Irán en su suroeste y mantiene vínculos históricos, culturales y religiosos profundos con Teherán. De hecho, Irán fue el primer país en reconocer a Pakistán cuando este logró su independencia en 1947. Simultáneamente, Pakistán ha cultivado una relación estratégica de décadas con Estados Unidos. El mariscal de campo Asim Munir, jefe del poderoso ejército pakistaní, ha desarrollado una relación personal muy cercana con el presidente estadounidense Donald Trump. Cuando Munir y Sharif visitaron Washington el año pasado, el mariscal llegó a afirmar que Trump merecía el Premio Nobel de la Paz por evitar una escalada entre Pakistán e India en Cachemira. Esta combinación de vínculos le permite a Pakistán posicionarse como "el único país de la región que mantiene buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con Irán", según explicó Asif Durrani, exembajador pakistaní en Teherán.
Sin embargo, mantener este equilibrio no es fácil. Pakistán también firmó en 2025 un acuerdo estratégico de defensa mutua con Arabia Saudita, rival histórico de Irán en la región, lo que limita hasta dónde puede avanzar su apoyo a Teherán. Sharif se ha movido rápido para mantener a Riad de su lado, visitando recientemente el reino para conversar con el príncipe heredero Mohammed bin Salman. Además, China, principal socio comercial de Irán e histórico aliado de Pakistán, también jugó un papel en llevar a Irán a la mesa de negociaciones, según declaró Trump a la AFP.
Pero hay un cálculo económico importante detrás de esta mediación. Pakistán depende de las importaciones de petróleo y gas que fluyen a través del estrecho de Ormuz. Un conflicto prolongado en la región habría interrumpido estos suministros, encarecido los combustibles y obligado al gobierno, ya enfrentado a dificultades financieras, a implementar nuevas medidas de austeridad. Un fin permanente de la guerra no solo estabilizaría la región, sino que reforzaría la posición internacional de Pakistán en un momento delicado: mantiene un conflicto armado con Afganistán y hace poco más de un año intercambió ataques con su rival histórico, India.
Expertos ven en esto una de las mayores victorias diplomáticas de Pakistán en años. Michael Kugelman, especialista en Asia del Sur, señaló en redes sociales que Pakistán "logró una de sus mayores victorias diplomáticas en años" y "desafió a muchos escépticos que dudaban de su capacidad para gestionar una operación tan compleja y de alto riesgo". Durrani, el exembajador, sugiere que Islamabad podría mantener un rol activo durante las conversaciones, ayudando a ambas partes a resolver diferencias pendientes e intermediando si es necesario cuando el diálogo se atasque.
No obstante, surgen complicaciones. Israel, que no es reconocido formalmente por Pakistán, respalda la suspensión de bombardeos anunciada por Trump, pero aclaró que el alto el fuego de dos semanas no incluye al Líbano, donde realiza operaciones contra el Hezbolá respaldado por Irán. Esto contradice la afirmación previa de Sharif, quien había dicho que la tregua se aplicaría "en todas partes, incluido el Líbano", dejando una incertidumbre sobre el alcance real del acuerdo.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



