Pakistán busca alargar la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán mientras crecen las tensiones

Diplomáticos paquistaníes trabajan para extender el alto el fuego que vence el 22 de abril entre Estados Unidos e Irán, y ambas partes han mostrado una "aceptación inicial" de prolongarlo dos semanas más. Sin embargo, el bloqueo estadounidense a puertos iraníes, las diferencias sobre el programa nuclear y los ataques israelíes en Líbano mantienen el proceso al borde del colapso. El conflicto ha dejado cerca de 5.000 muertos y ha impactado la economía global, generando preocupación entre ministros de finanzas de múltiples países.
La diplomacia internacional intenta contener una crisis que amenaza con desbordar. Funcionarios regionales reportan que Estados Unidos e Irán han llegado a una "aceptación inicial" para mantener el alto el fuego que vence el próximo 22 de abril, pero todavía falta mucho para un acuerdo formal. El ministro de Defensa paquistaní, Asim Munir, y el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, viajaron a Teherán esta semana con la misión de reducir diferencias y crear el terreno para nuevas conversaciones entre Washington y Teherán. A pesar de estos esfuerzos, un funcionario estadounidense admitió que su país aún no ha aceptado formalmente la extensión, lo que refleja la desconfianza que rodea todo el proceso.
El bloqueo estadounidense a los puertos iraníes es el principal punto de fricción. Washington busca presionar económicamente a Irán impidiendo que buques atraviesen la zona, mientras Teherán ha amenazado con detener completamente el comercio marítimo en el Golfo Pérsico, el Mar de Omán y el Mar Rojo si la medida continúa. El militar iraní Ali Abdollahi dejó clara la postura: "Irán actuará con firmeza para defender su soberanía nacional y sus intereses". Esta guerra de presiones económicas ya está afectando el comercio mundial de petróleo y gas, pues muchos buques evitan el estratégico estrecho de Ormuz, lo que ha disparado los precios energéticos globales.
Más allá de los bloqueos, existe un abismo sobre el programa nuclear iraní. Estados Unidos propuso una suspensión de 20 años de las actividades nucleares, mientras Irán ofrece apenas tres a cinco años. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, insistió en que Teherán debe mantener su capacidad nuclear según sus necesidades. Washington también exige la retirada de material nuclear enriquecido, mientras Irán reclama el levantamiento de las sanciones internacionales. Estos desacuerdos de fondo hacen que cualquier extensión sea meramente temporal.
La complejidad aumenta por los ataques israelíes en Líbano. Israel sostiene que sus bombardeos contra objetivos de Hezbolá no están cubiertos por el alto el fuego con Irán, pero Teherán insiste en que el acuerdo sí incluye al territorio libanés. Esta diferencia de interpretación agrega otra capa de complicación a unas negociaciones ya frágiles. El gabinete de seguridad israelí fue convocado para discutir un posible alto el fuego en Líbano, aunque por ahora los ataques continúan.
El presidente estadounidense Donald Trump expresó optimismo, afirmando que cree que "tienen muchas ganas de llegar a un acuerdo. Lo veo muy cerca de terminar", pero mantiene un tono amenazante. En una entrevista con Fox Business, declaró que Estados Unidos "podría destruir todos los puentes y centrales eléctricas de Irán" si el país no acepta un acuerdo. Trump también mencionó en su plataforma Truth Social que China acordó no suministrar armas a Irán, aunque Beijing no se ha pronunciado públicamente al respecto.
El costo humano del conflicto que ha durado casi dos meses es devastador: cerca de 5.000 muertos, incluidos unos 3.000 en Irán y más de 2.000 en Líbano. Además de las pérdidas de vidas, la guerra ha interrumpido el comercio marítimo y generado incertidumbre económica sin precedentes. Por eso ministros de Finanzas de casi una docena de países, encabezados por Reino Unido, instaron a las partes a implementar plenamente el alto el fuego y advirtieron que el conflicto seguirá afectando la economía global incluso si termina pronto. Para Colombia y Latinoamérica, esta volatilidad en el Oriente Medio mantiene la incertidumbre sobre los precios del petróleo y los productos básicos.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



