Padres denuncian inundaciones permanentes en colegio de comuna 13: niños limpian agua para asistir a clases

Familias de la Institución Educativa Fundadores, sede Socorro, en la comuna 13 de Medellín, llevan años sufriendo inundaciones recurrentes que afectan directamente las clases. El problema persiste desde 2018 y obliga a menores de primaria a retirar agua de los salones con escobas y traperos. Aunque se realizaron intervenciones el año pasado, los padres advierten sobre riesgos para la salud y seguridad de los estudiantes, mientras las autoridades aún responden de manera insuficiente.
En la comuna 13 de Medellín, padres y madres de la Institución Educativa Fundadores, sede Socorro, están al borde de la desesperación. Cada vez que llueve, la escuela se convierte en un escenario de desastre: salones inundados, filtraciones que hinchan los muros y un ambiente que, simplemente, no es apto para que los niños estudien. Pero lo más grave es que los propios estudiantes, algunos de apenas 11 años, terminan siendo los encargados de limpiar el agua para poder seguir recibiendo clases.
El problema no es cosa de ayer. Desde 2018, cuando llega la temporada de lluvias, la sede Socorro enfrenta la misma batalla: agua filtrándose por todas partes, especialmente en dos salones donde el daño es tan severo que ni siquiera se pueden pintar las paredes. Incluso la sala de profesores no se escapa. Los acudientes reportan que durante los temporales, aguas residuales se filtran desde las cañerías, dejando un olor desagradable e insalubre que permea todo el espacio.
Lo que mantiene en alerta a los padres es la exposición constante de sus hijos a estas condiciones. Humedades permanentes, malos olores y la necesidad de estar sacando agua de pisos y escaleras generan preocupación legítima sobre la salud de los menores. Además, navegar por espacios mojados representa un riesgo de accidentes que nadie quiere visualizar.
Aquí viene lo que más duele: el año pasado, entre septiembre y octubre, se ejecutaron obras que los padres describen como millonarias. Sin embargo, cuando vuelven las lluvias, todo vuelve a ser lo mismo. El rector ha llevado la denuncia ante la Secretaría de Educación, pero la respuesta que ha recibido es poco más que un "tengan paciencia", argumentando que con la lluvia estas cosas suceden. Como si fuera normal que los niños hagan tareas de limpieza en lugar de estudiar.
Frente a esta situación, la comunidad educativa hace un llamado urgente. No piden milagros, piden soluciones reales que garanticen que la escuela sea un lugar digno donde los menores puedan aprender sin estar sacando agua del piso. Por ahora, quedan a la espera de que las autoridades locales den una respuesta que vaya más allá de promesas y que solucione este problema de una vez por todas.
Fuente original: Hora 13 Noticias