Pacto Histórico logra paridad de mujeres en el Senado, pero enfrenta críticas por silencio ante denuncias de machismo

El Pacto Histórico es el único partido que alcanzó la paridad en el Senado para 2026-2030 gracias a las listas cremallera, con 32 mujeres de 102 curules. Sin embargo, académicas y activistas feministas denuncian que muchas de estas congresistas guardan silencio frente a denuncias de violencia de género contra figuras del movimiento como Hollman Morris y el ministro Armando Benedetti. Expertos advierten que la representación numérica sin agenda feminista clara termina siendo cómplice de dinámicas machistas al interior del partido.
Para el próximo Congreso, las mujeres seguirán siendo minoría en el poder Legislativo. Según datos de la Defensoría del Pueblo, en el Senado solo 32 de las 102 curules serán ocupadas por mujeres (31,4%), mientras que en la Cámara de Representantes apenas 50 de 181 (27,6%) llegarán mujeres. En el recinto donde se toman las decisiones más importantes del país, ellas seguirán teniendo poco peso.
Pero hay un matiz en esta cifra: el Pacto Histórico logró lo que ningún otro partido ha conseguido. Es el único colectivo que llegó a la paridad en la cámara alta del Congreso, precisamente por implementar las listas cremallera, un mecanismo que obliga a alternar candidatos hombres y mujeres. Un logro importante. Aunque, claro está, ni todo es color de rosa tras los resultados electorales.
La pregunta que ha sacudido el debate en las últimas semanas la hizo Sara Tufano, socióloga feminista y activista de izquierda: "¿De qué sirve tener influencia en un movimiento en el que no puedes decir abiertamente lo que piensas?". Tufano lo cuestionó en relación con el caso de Hollman Morris, director de RTVC, a quien varias mujeres le han hecho denuncias por presuntas violencias basadas en género. De acuerdo con las denuncias, Morris le habría hecho comentarios e insinuaciones sexuales sobre su cuerpo, diciéndole que quería "comer negra". Aunque otras mujeres testificaron lo sucedido, el proceso judicial fue desestimado por falta de pruebas adicionales. Después, la denunciante aseguró haber sido amenazada por hombres armados, y Morris la demandó por presunta injuria y calumnia.
Lo que ha encendido las alarmas entre académicas y activistas es que ninguna congresista del Pacto se ha pronunciado públicamente sobre estos hechos. Incluso la senadora Isabel Zuleta, que escribió "ni una más" en referencia a casos de acoso en Caracol Televisión, fue cuestionada por Sara Tufano y la exdirectora de RTVC Nórida Rodríguez por haber firmado una carta de apoyo al presunto acosador cuando varias mujeres denunciaron acosos laborales en la entidad.
Las denuncias de violencia no se limitan a Morris. Armando Benedetti, ministro del Interior e integrante del Pacto, enfrenta su propia polémica. Su entonces esposa, Adelina Guerrero, lo denunció en 2024 por amenazarla con un cuchillo en Madrid. Aunque tiempo después ella dijo que fue un malentendido y que Benedetti "solo rompió algunas cosas", el ministro también fue cuestionado por haber llamado "loca hijueputa" a la magistrada Cristina Lombana de la Corte Suprema, quien lo investiga por irregularidades en proyectos públicos. Jennifer Pedraza, congresista y futura senadora, ha denunciado estos comportamientos, pero señala que la respuesta de sus colegas del Pacto ha sido aislada: "la participación burocrática ha terminado siendo una herramienta eficaz para acallar a colegas", indicó en conversación con EL COLOMBIANO.
El panorama se complica cuando se mira hacia los próximos años. Alex Flórez está siendo investigado por la Corte Suprema por presunta violencia intrafamiliar agravada. Según documentos conocidos, le habría pedido a su expareja que abortara el bebé en camino, y al negarse ella, le habría dado un golpe tan fuerte que requirió atención médica. Walter Rodríguez Chaparro, conocido como "Wally", fue criticado por calificar las listas cremallera como "inclusión forzada", ironía considerando que ese mecanismo permitió que tantas mujeres del Pacto llegaran al Congreso. Frente a esto, solo María Fernanda Carrascal le recordó que las listas cremallera "llegaron para quedarse".
Juana Afanador, socióloga feminista que fue militante del Pacto, insiste en que el problema no es solo numérico. "Es fundamental hablar de la calidad de la representación de las mujeres en el Congreso de la República, porque ser mujer no implica necesariamente ser feminista ni comprometerse con la defensa y ampliación de los derechos que ya hemos conquistado", afirmó en conversación con EL COLOMBIANO. Para Afanador, el silencio de estas mujeres dentro del Pacto es un acto de complicidad que mantiene vivas las dinámicas patriarcales: "Las mujeres que alguna vez estuvimos dentro del Pacto y denunciamos a estos hombres quedamos por fuera del movimiento y de la posibilidad de participación política. El silencio de estas mujeres es una forma de mantener el orden patriarcal, de mantener ese orden que les ha dado puestos y espacios de poder en los que, finalmente, no terminan defendiendo, sino que terminan callando frente a los abusos".
Expertos advierten que sin cambios estructurales, la paridad seguirá siendo un número en una tabla. Afanador plantea que la paridad debe ser ley para darles más libertad de expresión a las mujeres, y que los comités de ética en los partidos deben ser obligatorios. Mientras tanto, el silencio persiste y el panorama sigue complicado.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


