Pacientes denuncian caos en clínica samaria: esperas de horas y falta de sillas
Usuarios de la clínica Avidanti en Santa Marta reportan demoras extensas desde la mañana, insuficiencia de asientos en salas de espera y quejas sobre el trato del personal. La situación refleja que el centro de salud estaría siendo desbordado por la cantidad de pacientes. Los ciudadanos han pedido a las autoridades intervenir para garantizar un servicio acorde con los estándares de calidad.
En Santa Marta crece la inconformidad entre pacientes de la clínica Avidanti por lo que describen como fallas recurrentes en la atención. Según reportes de usuarios, el problema no es aislado sino una situación que se repite día tras día, dejando a decenas de personas esperando durante horas sin ser atendidas.
Los testimonios coinciden en un patrón preocupante: desde las primeras horas de la mañana, las salas de espera se saturan de pacientes en busca de atención médica. La cantidad de personas que llega supera ampliamente la capacidad que tiene el centro para atenderlas, generando un cuello de botella que afecta directamente la experiencia de quienes necesitan servicios de salud.
Una de las quejas más recurrentes tiene que ver con la infraestructura básica. Pacientes denuncian la falta de sillas en las salas de espera, lo que los obliga a permanecer de pie durante períodos prolongados. Para muchos, esto resulta particularmente difícil considerando que algunos llegan ya enfrentando condiciones de salud delicadas que harían más comprensible un asiento disponible.
Más allá de lo físico, hay malestar por cómo el personal de la clínica interactúa con los pacientes. Usuarios han manifestado inconformidad por episodios en los que consideran haber recibido un trato inadecuado durante todo el proceso de atención.
La situación ha resonado entre los samarios, quienes ahora esperan que las autoridades competentes intervengan. Los ciudadanos exigen que se verifiquen las condiciones en que opera el centro y que se implementen cambios para garantizar una atención que cumpla con estándares mínimos de calidad y dignidad.
Fuente original: Santa Marta Al Día