Oso andino aterroriza a campesinos de Roncesvalles: ya son millonarias las pérdidas

Un oso de anteojos de gran tamaño ha atacado al menos tres reses en la vereda Dinamarca, causando pérdidas que superan cinco millones de pesos y sembrando pánico entre los campesinos. Los habitantes denuncian que el animal no teme a la presencia humana y ataca de noche. Las autoridades ambientales ya fueron alertadas y evalúan opciones que van desde monitoreo hasta posible reubicación del ejemplar.
En la vereda Dinamarca, en el municipio de Roncesvalles, los campesinos están viviendo días de verdadero miedo. Un oso andino de gran porte ha llegado a la zona y ha dejado un rastro de pánico y pérdidas económicas. En apenas dos semanas, el animal ha atacado al menos tres reses de las fincas locales, alimentándose de ellas y dejando sus restos dispersos en los potreros.
"Es el oso más grande que hemos visto. No le teme a la presencia humana y ataca de noche", contó uno de los afectados, quien pidió no ser identificado por miedo a represalias. El daño ya es considerable: los campesinos reportan pérdidas que superan los cinco millones de pesos, una cifra que duele profundo en una comunidad rural donde cada animal cuenta en la economía familiar.
La situación ha obligado a los moradores a tomar medidas desesperadas. Han organizado rondas nocturnas de vigilancia y construido encierros más seguros para el ganado, aunque el miedo sigue rondando las noches en Dinamarca. Ante la urgencia, solicitaron que las autoridades ambientales intervengan de inmediato y definan acciones que protejan tanto a las familias como a esta especie, que está protegida por ley.
Los expertos consultados explican que el oso andino rara vez ataca ganado doméstico. Lo inusual de esta conducta sugiere que el animal podría estar enfrentando escasez de su alimento natural en los páramos cercanos, posiblemente por la sequía o porque la expansión agrícola ha reducido su territorio de caza.
Las Corporaciones Autónomas Regionales ya fueron notificadas del caso. En los próximos días se espera que una comisión de biólogos y guardabosques llegue a la vereda para instalar cámaras trampa y monitorear el comportamiento del ejemplar. Si es necesario, evaluarán la posibilidad de reubicarlo a una zona más segura. Por ahora, en Dinamarca solo queda esperar y vigilar las noches.
Fuente original: La Guajira Noticias

