Oriente Medio amenaza la economía global: FMI advierte sobre inflación y fragilidades ocultas

La guerra en Oriente Medio frenó un repunte económico que se avecinaba en 2026, reduciendo el crecimiento global previsto y disparando la inflación por el alza de precios energéticos. El Fondo Monetario Internacional alerta que aunque los mercados financieros han mostrado aparente estabilidad, existen vulnerabilidades ocultas en el sistema, especialmente en el crédito privado opaco y el endeudamiento del sector no bancario. En un escenario adverso, el crecimiento podría caer al 2,5% y la inflación superar el 5,4%.
La situación económica mundial estaba mejorando a principios de 2026 cuando el conflicto desatado entre Estados Unidos e Israel contra Irán llegó a Oriente Medio y cambió los planes. Lo que prometía ser un año de expansión global impulsado por la tecnología y finanzas favorables, ahora enfrenta una realidad más complicada. El Fondo Monetario Internacional acaba de publicar su informe de perspectivas económicas y los números reflejan el daño: el crecimiento mundial se revisó a la baja en dos décimas, y la inflación subió. Sin esta guerra, la previsión apuntaba hacia un crecimiento del 3,4% este año; ahora apenas alcanzaría el 3,2%.
El culpable principal es la energía. Cuando los precios del petróleo suben por razones geopolíticas, todos terminamos pagándolo: en la gasolina, en la calefacción, en los productos que llegan en camión. Esto presiona la inflación especialmente en países emergentes como los de Latinoamérica, que dependen mucho de importar petróleo y fertilizantes. El FMI proyecta que la inflación global alcance el 4,4% en 2026, bastante más que el 3,5% esperado hace poco. Los países ricos resisten mejor, pero las economías en desarrollo sufren el doble del impacto.
Lo preocupante no es solo lo que vemos hoy. El FMI advierte que "la resiliencia de los mercados no debe tomarse al pie de la letra". Traducido: los mercados están tranquilos, pero eso puede cambiar rápido. Hay zonas oscuras en el sistema financiero que nadie vigila bien. El crédito privado creció rápidamente en los últimos años, pero nadie sabe exactamente cuáles son sus riesgos reales. Además, hay empresas y fondos de inversión apalancados (endeudados) de maneras que podrían generar problemas en cadena si algo sale mal. Si los precios de los activos caen, todos querrán vender al mismo tiempo y el sistema entra en pánico.
El organismo diseñó dos escenarios sombríos. En uno moderadamente malo, con aumentos mayores de energía, el crecimiento caería al 2,5% y la inflación subiría al 5,4%. En el peor de los casos, si las infraestructuras energéticas resultan severamente dañadas, el crecimiento bajaría a apenas el 2% y la inflación superaría el 6%. En esa hipótesis, las economías emergentes sufrirían casi el doble que las desarrolladas.
Frente a esto, el FMI pide a los bancos centrales estar en alerta y comunicar con claridad. Los gobiernos deben estar preparados para actuar rápido si las expectativas de inflación se descontrolan. También insta a evitar la tentación del proteccionismo comercial, que solo empeora las cosas. La cooperación internacional es esencial ahora más que nunca.
Fuente original: ONU - Oriente medio



