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Nuevo decreto de negociación por sectores genera pugna entre Gobierno, sindicatos y empresarios

Fuente: Portafolio - Economía
Nuevo decreto de negociación por sectores genera pugna entre Gobierno, sindicatos y empresarios
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El Gobierno expidió el Decreto 0234 que permite negociaciones colectivas no solo en cada empresa, sino también por rama de actividad o grupos empresariales. Mientras sindicatos y el Ministerio del Trabajo ven esto como avance en derechos laborales, Fenalco advierte que podría aumentar costos para empresas y afectar especialmente a pequeños negocios. La controversia también toca temas de libertad de asociación y si era competencia del Congreso legislar sobre esto.

Colombia despierta a un nuevo frente de tensión laboral. El Ministerio del Trabajo acaba de expedir el Decreto 0234 de 2026, que cambia las reglas del juego en las negociaciones entre trabajadores y jefes. Hasta ahora, esas conversaciones sobre salarios y condiciones de trabajo ocurrían empresa por empresa. El nuevo decreto abre la puerta para que se negocien también por ramas completas de la economía, como todo el sector financiero, o por grupos de empresas. Es un cambio de fondo que tiene a todos peleando.

El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, defiende la medida diciendo que cumple mandatos de la Constitución colombiana y compromisos internacionales que Colombia contrajo con la Organización Internacional del Trabajo. "Con dignidad cumplimos! En desarrollo de los artículos 39, 55 y 56 de la Constitución Política de 1991, que garantizan la libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva, el Gobierno del presidente y el Ministerio del Trabajo expedimos el Decreto 0234 de 2026, que reglamenta la negociación colectiva por niveles en Colombia", aseguró el ministro. Desde su perspectiva, el decreto simplemente reglamenta leyes ya existentes, no inventa nada nuevo ni se mete en asuntos que le correspondan al Congreso. Además, insiste en que no elimina la negociación a nivel de empresa, sino que suma otras opciones.

Los sindicatos saltaron de alegría. El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Fabio Arias, ve esto como una victoria histórica. Para él, permitir que trabajadores de un sector completo negocien juntos les da mucho más poder que hacerlo empresa por empresa. "La negociación colectiva en Colombia solamente estaba permitida a nivel de cada empresa. Con la expedición del decreto 234 del 6 de marzo de este año, el Gobierno Nacional extiende la negociación colectiva por rama de actividad económica, por ejemplo, el sector financiero, por grupo empresarial y a nivel nacional en algunos casos", explicó Arias.

Pero la fiesta no es para todos. Los empresarios suenan las alarmas. El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, advierte que esto "enciende las alarmas en el país". Su principal preocupación es práctica: si un sindicato negocia acuerdos para todo el sector financiero, por ejemplo, ¿qué pasa con las empresas que no participaron en esa negociación? ¿Tienen que cumplir de todas formas? Para Cabal, la respuesta es sí, y eso es un problema. Especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que de repente tendrían que pagar condiciones laborales pactadas en negociaciones donde nadie las representó.

Hay otro punto que molesta a Fenalco: el decreto permite que trabajadores que no están afiliados al sindicato que hizo la negociación igual tengan que pagar aportes a esa organización si se benefician del acuerdo. Para los empresarios, esto viola el principio de que nadie debe ser obligado a pertenecer a un sindicato. Y finalmente, cuestionan el método: cambios de esta magnitud, dicen, deberían debatirse en el Congreso, no implementarse por decreto administrativo.

El Gobierno tiene su defensa lista. El ministro Sanguino sostiene que el decreto no invade competencias del Congreso, sino que ejerce la facultad reglamentaria que tiene todo gobierno para desarrollar las leyes vigentes. Además, argumenta que el nuevo esquema podría reducir conflictos laborales y los costosos litigios que hoy enfrentan empresas y trabajadores. En teoría, si todos negocian de una vez al nivel del sector, hay menos pleitos.

Así quedó el tablero: de un lado, Gobierno y sindicatos celebran una ampliación de derechos laborales y mecanismos de diálogo. Del otro, los empresarios advierten que esto podría traducirse en presiones económicas adicionales y cambios profundos en cómo funciona el mercado laboral colombiano. La pregunta que todos se hacen es si el decreto logra equilibrar más poder para trabajadores con realidades de empresas que apenas sobreviven en una economía complicada.

Fuente original: Portafolio - Economía

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