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Nueve meses después: el misterio que rodea el asesinato de Miguel Uribe sigue sin resolver

Fuente: El Colombiano - Colombia
Nueve meses después: el misterio que rodea el asesinato de Miguel Uribe sigue sin resolver
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Casi un año ha pasado desde que la Segunda Marquetalia ordenó el asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay el 7 de junio de 2025, pero los verdaderos motivos del crimen permanecen en la sombra. Aunque la Fiscalía sostiene que buscaban desestabilizar la democracia y que Uribe fue elegido por su crítica a la "paz total", su propia coordinador del crimen, Simeón Pérez alias "El Viejo", aseguró nunca haber sido informado de las razones reales. Los investigadores han identificado una cadena de mando desde los cabecillas de la disidencia hasta ejecutores en Bogotá, pero quedan preguntas sin respuesta sobre quién realmente ordenó el magnicidio y por qué eligieron este método.

A nueve meses del crimen que sacudió a Colombia, la pregunta fundamental sigue sin respuesta: ¿por qué mataron a Miguel Uribe Turbay? La Fiscalía, la familia del senador asesinado el 7 de junio de 2025 en Bogotá, y hasta el Gobierno han buscado una explicación que satisfaga a un país conmocionado. Lo que permanece claro es que la Segunda Marquetalia impartió la orden de muerte. Lo que sigue siendo un misterio es el porqué profundo detrás de esa decisión.

El testimonio de Simeón Pérez, alias "El Viejo", quien coordinó el crimen, es el único mapa que existe sobre lo ocurrido. Pero ese mapa está incompleto. Pérez contó a la Fiscalía que en febrero de 2025 se reunió con alias "el Zarco Aldinever", uno de los cabecillas de la Segunda Marquetalia, en una casa vieja en las afueras de Cúcuta, cercana a la frontera con Venezuela. En esa reunión de solo 15 minutos, alrededor de una Coca-Cola y rodeados de hombres armados, le fue asignada la misión de asesinar al senador. "Él cuando se me presenta me dice 'yo soy El Zarco', y me dijo que estuviera tranquilo que yo estaba recomendado por Kendry (...) me dieron gaseosa, hablamos poco tiempo ya que la entrevista no fue muy larga, solo decía que eran vueltas de alto calibre", recordó El Viejo en su declaración. Lo relevante es lo que no dijo: según su propio relato, nunca le explicaron los motivos del crimen. "Son cosas muy buenas", le había dicho Kendry Téllez Álvarez, alias "Yako", para convencerlo de participar, pero nada más.

La Fiscalía ha presentado su hipótesis oficial: el grupo armado buscaba desestabilizar la democracia e impactar los procesos electorales. La fiscal Luz Adriana Camargo argumentó que "la evidencia indica que el magnicidio obedeció a una determinación de una estructura de mayor jerarquía, en línea con la intención de la 'Segunda Marquetalia' de generar un impacto sobre la democracia y los procesos políticos del país". Los investigadores refuerzan esta tesis señalando que Uribe fue seleccionado por su postura crítica frente a la "paz total" del presidente Petro.

Sin embargo, hay detalles que generan dudas. Por ejemplo, la cantidad de dinero que presuntamente ofrecieron por el crimen: mil millones de pesos. Para una estructura criminal con recursos millonarios del narcotráfico, parece un monto desproporcionado para eliminar a un precandidato presidencial. Eso lleva a cuestiones más profundas: ¿realmente el único objetivo era electoral?, ¿había otros intereses en juego?

María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe, coincide con esa perplejidad. Ella reconoce que el crimen tuvo impacto electoral inmediato, pero cree que hay mucho más. "Yo creo que hay muchos más intereses detrás de la orden del asesinato de Miguel, que eso es lo que la Fiscalía tendrá la responsabilidad de esclarecer", expresó. Su lectura sugiere que el asesinato se inscriben en una lógica más amplia que aún no ha sido completamente expuesta.

Lo que sí está establecido es cómo ocurrió el crimen. Antes del atentado, El Viejo realizó labores de seguimiento. El 30 de marzo de 2025 asistió a un evento político en un salón comunal de Bosa donde Uribe habló. Se ubicó discretamente en las últimas sillas, observó durante horas, y cuando vio salir al senador, se acercó y le tomó una fotografía en primer plano sin levantar sospechas. Guardó esa imagen y solo la compartió un día antes del crimen: hacía parte del trabajo de inteligencia para preparar el atentado.

La cadena de mando que finalmente ejecutó el magnicidio desciende desde la Segunda Marquetalia hasta Henry Telles del Frente 53, quien convirtió la orden en una operación concreta conectando la estructura armada con redes criminales en Bogotá. El Viejo y El Costeño reclutaron a un menor de 15 años para ser el ejecutor material y coordinaron la huida. Las condenas han sido desiguales: El Viejo recibió 22 años de cárcel; Carlos Mora y Katherine Martínez, 21 años por labores de apoyo; y el adolescente, siete años en el sistema de justicia para menores.

Pero los principales autores intelectuales siguen sin estar completamente identificados o capturados. La Fiscalía busca a alias Yako, quien fue el contacto permanente de El Viejo. También ordenó la captura de alias el Zarco Aldinever, aunque circulan rumores de que fue asesinado por el ELN. Sin esos testimonios, la verdadera razón del crimen permanecerá enterrada, junto con tantas preguntas que el país sigue esperando que se resuelvan.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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