Nueve cuerpos hallados en cuatro meses: el Valle de Aburrá bajo asedio de bandas criminales
En lo que va de 2026, autoridades del Valle de Aburrá han encontrado nueve cadáveres abandonados en diferentes puntos de la región, la mayoría envueltos meticulosamente en plástico. La Autopista Medellín-Bogotá y la vía a la Costa emergen como los corredores preferidos de estructuras delincuenciales para descartar cuerpos. Las autoridades investigan si existe conexión entre los crímenes o si diferentes bandas utilizan la misma estrategia para evadir justicia.
El horror tiene cara de rutina en el Valle de Aburrá. En apenas cuatro meses, nueve víctimas han aparecido envueltas en plástico, dejadas como paquetes en diferentes puntos de la región metropolitana. El más reciente fue descubierto este martes en la Autopista Norte, a la altura de Copacabana, en un hallazgo que por su ejecución parece formar parte de un patrón deliberado.
La madrugada del 21 de abril, trabajadores de la zona reportaron un paquete sospechoso en el kilómetro 11 + 400 de esa vía. Cuando llegaron las patrullas encontraron lo que temían: un cadáver completamente envuelto en plástico vinipel, dispuesto de tal forma que todo indica fue arrojado desde un vehículo durante las horas más oscuras de la noche. No fue un descuido. Fue un deshecho organizado.
La cronología es terrorífica. Enero y febrero marcaron el inicio con dos cuerpos en el barrio Cinco Estrellas de Bello y otro en zona boscosa de San Cristóbal. Marzo llegó con hallazgos en San Cristóbal nuevamente, y con uno de los casos más desgarradores: el de un menor de 15 años encontrado en zona rural de Itagüí el 4 de marzo. Abril, apenas iniciado, ya concentra cuatro descubrimientos: el del 12 en un parqueadero del centro de Medellín, otro el 17 con restos óseos en la Comuna 13, uno el 18 en la vía Medellín-Bogotá por Bello, y el más reciente en Copacabana.
Lo que desvela a criminalística y Medicina Legal es el cuidado puesto en cada envoltorio. "La dedicación" en la preparación de los cuerpos, como sucedió en Copacabana, no es casualidad: es una estrategia consciente para retrasar identificaciones y borrar evidencias del crimen original. Esto sugiere que no se trata de descuidos de criminales improvisados, sino de operaciones coordinadas.
Las autoridades estudian dos hipótesis. La primera: que existe una red única conectando estos crímenes. La segunda: que diferentes estructuras delincuenciales han descubierto que la Autopista Medellín-Bogotá y la vía a la Costa funcionan como "zonas de descarte" efectivas y han adoptado la misma táctica. Por ahora, equipos de criminalística revisan cámaras de seguridad en peajes e instalaciones viales, buscando rastrear movimientos de quienes están dejando estos cuerpos a su paso. El Valle de Aburrá espera respuestas, pero por ahora solo tiene preguntas macabras que se repiten cada semana.
Fuente original: Hora 13 Noticias

