Nuevas pruebas revelan patrón de violencia del británico acusado de matar a Natalia Villalba

La Fiscalía recopila testimonios que sugieren que Matthew Ashley Foster Smith habría tenido un comportamiento violento y depredador antes de asesinar a la modelo Natalia Villalba. Un excompañero de vivienda asegura que despertaba "como drogado" con dolores tras dormir más de 15 horas. Las investigaciones también documentan el uso de identidades falsas, videos sospechosos y un patrón de acoso a mujeres en aplicaciones de citas. El británico permanece en prisión tras ser declarado riesgo para la sociedad.
La investigación por el feminicidio de Natalia Villalba en Bogotá toma un giro significativo. La Fiscalía ha incorporado al expediente testimonios que pintarían a Matthew Ashley Foster Smith como un hombre con un largo historial de conductas violentas y predatorias, no solo antes del crimen, sino durante toda su permanencia en Colombia.
El más perturbador de estos relatos viene de un ciudadano extranjero que compartió apartamento con Foster en mayo de 2026, en la calle 84 con carrera octava de Bogotá. Según su declaración, durante esa convivencia comenzó a experimentar episodios alarmantes. Se despertaba entrada la tarde después de dormir más de 15 horas, algo que él mismo describe como completamente anormal en su rutina. Peor aún: al despertar se sentía mareado, "como si estuviera drogado", y presentaba dolores en la zona perianal. Estos síntomas llevaron a los investigadores a sospechar un posible abuso sexual durante esas largas jornadas de sueño inexplicable.
El mismo testigo también describió el comportamiento de Foster con las mujeres. Pasaba horas en aplicaciones de citas como Bumble y Tinder buscando mujeres, manteniendo con ellas conversaciones que el compañero caracterizó como ofensivas, vulgares y llenas de desprecio. Foster las cosificaba constantemente. Esta conducta se enmarca en el esfuerzo de la Fiscalía por demostrar que existía un patrón repetitivo de agresión contra otras personas antes del asesinato de Villalba.
Otros testimonios profundizan aún más en este perfil sospechoso. Una administradora de hostal y arrendadora donde Foster vivió afirmó que el británico utilizaba múltiples nombres y perfiles falsos en redes sociales para ganarse la confianza de sus víctimas potenciales. Incluso se presentaba como médico vinculado al Hospital Militar, una versión que nunca pudo comprobarse. La misma testigo conoció sobre la existencia de videos en los que presuntamente aparecía Foster inyectando sustancias desconocidas en los glúteos de varias mujeres. Un altercado ocurrido en mayo entre Foster y una mujer por un pago de dinero completa el cuadro: aunque él alegaba ser una discusión laboral con una empleada de aseo, las autoridades creen que estaba relacionado con servicios sexuales.
En cuanto al crimen de Natalia Villalba, las pruebas son contundentes. Foster ingresó al apartamento de la modelo en Chapinero el 18 de junio alrededor de las 10:40 de la mañana. Casi tres horas después, salía con ropa diferente y una bolsa plástica de la que goteaba un líquido. Una trabajadora del edificio lo vio limpiar rápidamente el rastro. Medicina Legal confirmó que Villalba murió por múltiples golpes en la cabeza. Su cuerpo fue ocultado en una maleta dentro del baño con la ducha abierta. El teléfono celular de la víctima fue extraído para destruir evidencias. El cadáver no fue descubierto hasta cinco días después.
Los investigadores incluso analizan un correo que Foster envió a una entidad bancaria del Reino Unido el 31 de mayo de 2026, donde afirmaba haber sido drogado, golpeado, secuestrado e incluso haber presenciado un asesinato en Colombia. Para la Fiscalía, esto era parte de una estrategia para justificar sus movimientos y los atrasos en sus pagos de alojamiento.
Aunque Foster se declaró inocente de los cargos de feminicidio agravado y ocultamiento de pruebas, una jueza de control de garantías ordenó su prisión preventiva considerándolo un riesgo para la sociedad. Las autoridades además recordaron que el británico era prófugo de justicia en su país y tenía una condena previa por acoso.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
