Novela rescata la historia de Don Joaquín, el relojero que marcó el tiempo en la Catedral Primada

Pablo Navarrete publica "El relojero de la Catedral", una novela que reconstruye la vida de su bisabuelo Joaquín Rodríguez, quien durante treinta años dio cuerda al reloj de la Catedral Primada de Bogotá. La obra conecta la historia familiar con momentos clave de la historia nacional, desde la fundación de la ciudad hasta eventos como el Bogotazo y la toma del Palacio de Justicia. El proyecto surgió de una deuda emocional con la familia y tomó seis años de investigación que incluyó entrevistas, archivos y documentos históricos.
Cuando uno piensa en los grandes momentos de la historia de Bogotá, raramente se acuerda de quién limpiaba el reloj de la Catedral Primada. Pero allí está la apuesta de Pablo Navarrete con su novela "El relojero de la Catedral": contar la historia íntima de una familia a través de la vida de su bisabuelo Joaquín Rodríguez, quien entre 1920 y 1950 fue el encargado de dar cuerda a ese reloj, continuando un oficio que había comenzado su padre Elías.
La catedral no es un escenario cualquiera para esta historia. Es el corazón de Bogotá desde su fundación en 1538, cuando se ofició la primera misa tras la llegada de Gonzalo Jiménez de Quesada. Ha sido testigo de la independencia, de los disturbios del Bogotazo en 1948, de la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985. En sus muros descansan los restos de figuras como Antonio Nariño y el propio Jiménez de Quesada. Es en ese espacio cargado de historia donde Navarrete sitúa la vida cotidiana y emotiva de su familia.
El autor cuenta que creció escuchando historias sobre Joaquín de su abuela Mercedes, llamada "Mechitas", y de su tío Juan Manuel. Esos relatos siempre lo marcaron. "Siempre que escuchaba la historia, me llevaba a sentir el dolor de mi abuela, de mi padre, de mis tíos", explicó en diálogo con EL COLOMBIANO. La urgencia por documentar estas memorias se hizo más acuciante cuando decidió hacer entrevistas formales con su abuela. "Cuando acabo las entrevistas con mi abuela, a la semana fallece sorpresivamente", relata. Desde ese momento, la novela adquirió un significado más profundo: "Contarla es saldar una deuda que la familia tiene con la vida de Joaquín Rodríguez".
Mercedes es el corazón emocional de la novela, retratada no de manera romántica sino como un personaje complejo y contradictorio. Navarrete mismo la define como una mujer de "pasmosos contrastes: cariñosa y cruel, víctima y victimaria". Lo mismo ocurre con Joaquín: no era solo un trabajador empírico sin estudios formales. Daniel Coronell, quien presenta la obra, destaca que además de ser un "diestro relojero, era músico virtuoso. Tocaba con destreza varios instrumentos, podía interpretar desde Tchaikovski hasta los bambucos de Garzón y Collazos". Era un hombre con una sensibilidad artística amplia que además enseñaba música a los niños del barrio.
Navarrete ha dedicado los últimos diez años de su vida a la escritura. Comenzó trabajando sobre memoria del conflicto armado en coautoría con Olga Behar y su hija Carolina Ardila, y más recientemente ha publicado en solitario libros como "Plegarias del Pueblo Muerto", sobre la masacre del Aro. Esta nueva novela, publicada por Mediapluma Editorial, es resultado de seis años de investigación que incluyó entrevistas, archivos familiares y documentos antiguos, como los recibos de pago de Joaquín por su trabajo en la catedral.
"Mi familia paterna es lo menos católica posible... religiosos jamás", afirma el autor con cierta ironía. Pero Joaquín era diferente: era un liberal convencido que "con su trabajo defendía ciertos valores". Su legado fue más allá de cuidar un reloj; fue el de un hombre que participaba en su comunidad y que, sin saberlo quizás, se convirtió en parte del telón de fondo de algunos de los momentos más importantes de Bogotá.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



