Nordeste de Antioquia clama por recoger sus muertos mientras la guerra paraliza la región

El Nordeste antioqueño vive una crisis humanitaria crítica por enfrentamientos entre grupos ilegales. En la vereda Tamar Bajo, en Remedios, hay cadáveres de combatientes sin recoger desde hace una semana, generando riesgo de emergencia sanitaria. Las autoridades dicen que avanzan con cuidado por artefactos explosivos, mientras las comunidades denuncian abandono estatal y 22 familias ya han sido desplazadas.
En el Nordeste de Antioquia, la guerra dejó un silencio que huele a muerte. Hace una semana, los enfrentamientos entre el Eln y el Ejército Gaitanista de Colombia (Egc), conocido también como Clan del Golfo, dejaron a la vereda Tamar Bajo, en Remedios, bajo fuego cruzado y confinamiento. Lo que más angustia a la gente ahora es que hay cuerpos de combatientes esparcidos en el terreno, descomponiéndose, sin que nadie los recoja. Los campesinos hablan de "pasividad" estatal. Los organizaciones sociales advierten de una emergencia sanitaria que crece cada día.
El Ejército tiene su propia versión. El Brigadier General Eduardo Arias, comandante de la Séptima División, explica que no es tan fácil llegar y recoger los cuerpos. "Sabemos que hay unos puntos que están colocados con artefactos explosivos improvisados y es un trabajo que se tiene que hacer muy meticuloso porque no solamente llegar y decir 'vamos a recoger los cuerpos', entendemos que son personas, pero nosotros también tenemos que proteger a la tropa en este caso", afirmó Arias. Ha habido reconocimientos aéreos y coordinaciones interinstitucionales, pero aún no se avanza en las zonas más peligrosas.
El secretario de Seguridad de Antioquia, general (r) Luis Eduardo Martínez, fue más cauto. Dijo que hasta ahora no pueden confirmar de manera directa la presencia de esos cuerpos, pues es información que ha llegado pero sin certeza total. Lo que sí es cierto es que el Ejército no puede entrar "a la topa tolondra" en una zona minada y peligrosa. "Si ellos no se prestan seguridad a sí mismos, ¿cómo van a llegar a prestarle seguridad a una comunidad?", preguntó Martínez. Una vez el área esté segura, la policía judicial procederá a levantar los cuerpos.
Lo que relata la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste (Cahucopana) pinta un escenario más sombrío. Hablan de drones con explosivos lanzados contra civiles, retenes ilegales, secuestros y robos de vehículos. Son prácticas que no se veían desde los años 2000, cuando la violencia paramilitar devastaba la región. La comunidad tiene la sensación de que el Estado ha abandonado la zona, dejando que los grupos ilegales impongan su ley.
El drama ya trasciende la vereda Tamar Bajo. Hasta ahora se ha confirmado el desplazamiento de 22 familias (55 personas) que huyeron desde la zona hacia Yondó buscando refugio. La Gobernación de Antioquia activó sus rutas de emergencia y el secretario Martínez reconoce que esa cifra podría crecer. Se ha convocado a un Consejo de Seguridad virtual para el lunes 23 de febrero, donde participarán varias divisiones del Ejército para definir una estrategia de restablecimiento del orden público.
Las autoridades dan señales de que quieren actuar. El comandante Arias mencionó que ya lograron neutralizar a alias Venezuela, señalado como cabecilla de ataques previos contra la Fuerza Pública. Martínez cerró con un mensaje a la comunidad: "La comunidad tiene que tener la plena seguridad de que el Ejército va en camino y que va a llegar a restablecer el orden público y, ojalá, quedarse un tiempo allí para que esta situación no se vuelva a presentar". Por ahora, en el Nordeste antioqueño, la gente sigue esperando mientras los muertos esperan ser recogidos.
Fuente original: El Tiempo - Colombia
