Nobel de la Paz en riesgo crítico: Narges Mohammadi hospitalizada tras colapso en prisión iraní

La activista de derechos humanos Narges Mohammadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2023, fue trasladada de urgencia a un hospital en Irán después de sufrir dos desmayos y una grave crisis cardíaca que probablemente fue un infarto. Su familia advierte que el traslado llega "demasiado tarde" después de 140 días de lo que denominan negligencia médica sistemática en prisión. Mohammadi permanecía encarcelada tras ser detenida nuevamente en diciembre y condenada a siete años adicionales de cárcel.
La situación de Narges Mohammadi se ha vuelto crítica. La abogada y defensora de derechos humanos iraní, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2023 mientras estaba en la cárcel, fue trasladada de emergencia desde la prisión de Zanjan a un hospital después de sufrir un "deterioro catastrófico" de su salud. Según informó su fundación el viernes, Mohammadi experimentó dos episodios completos de pérdida de conciencia y una grave crisis cardíaca en la prisión.
El caso muestra el deterioro acelerado de su estado físico. Se cree que sufrió un infarto a finales de marzo, según sus abogados, quienes la visitaron días después del incidente y encontraron a una mujer pálida, debilitada y que necesitaba ayuda para caminar. Desde entonces ha padecido dolor en el pecho y dificultades respiratorias. El viernes por la mañana sufrió dos desmayos consecutivos en la prisión. Durante el primero, un médico de la cárcel le inyectó medicamentos, pero ella se negó a ser trasladada al hospital e insistió en ver a su cardiólogo especialista. Horas después, volvió a perder el conocimiento, lo que finalmente obligó a un neurólogo a ordenar su traslado inmediato a la unidad de cuidados cardíacos.
La familia de Mohammadi ha expresado su angustia por lo que consideran un retraso criminal en la atención médica. Su hermano, Hamidreza Mohammadi, quien vive en Oslo, dijo en un mensaje de audio compartido con agencias internacionales que su familia está "luchando por su vida" mientras enfrentan obstáculos de parte de los fiscales locales. La fundación afirmó que el traslado se produjo "tras 140 días de negligencia médica sistemática" desde que fue detenida el 12 de diciembre. Su representante legal en Francia, Chirinne Ardakani, declaró que a Mohammadi se le había negado repetidamente tanto el traslado a un hospital como la visita a su cardiólogo especializado.
El contexto de su encarcelamiento actual agrava su estado de salud. Mohammadi, de 53 años, fue detenida nuevamente en diciembre cuando visitaba la ciudad de Mashhad en el este de Irán. Durante su captura sufrió una paliza severa en la que varios hombres la golpearon y patearon en el costado, la cabeza y el cuello. Un tribunal revolucionario en Mashhad la condenó a siete años más de prisión en febrero, añadiendo esta sentencia a los 13 años y nueve meses que ya estaba cumpliendo por cargos de conspiración contra la seguridad del Estado y propaganda contra el Gobierno.
Lo que hace especialmente grave su situación es que ya tenía antecedentes cardíacos serios. Según sus seguidores, Mohammadi sufrió varios infartos durante encarcelamientos anteriores y fue sometida a una intervención quirúrgica cardíaca urgente en 2022. Su reciente liberación condicional en 2024, supuestamente por motivos médicos, apenas le permitió unos meses de respiro antes de su nuevo arresto.
Su premio Nobel amplificó la atención internacional sobre su caso. En 2023, se convirtió en la quinta persona en recibir el Premio Nobel de la Paz estando en prisión, lo que reforzó su perfil como símbolo de resistencia. Su activismo estuvo vinculado a las protestas nacionales que arrasaron Irán tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, quien fue detenida por la policía moral por no llevar correctamente el velo obligatorio. El Gobierno iraní reaccionó furioso ante su premio y aumentó su represión contra ella y otros presos que protestaban en prisión.
Incluso bajo estas condiciones de encarcelamiento severo, Mohammadi se mantuvo desafiante. Durante su breve libertad condicional continuó con su activismo público, participando en manifestaciones y apariciones en medios internacionales, e incluso llamó al boicot de las elecciones presidenciales de 2024. Su caso representa uno de los ejemplos más claros de cómo el sistema judicial iraní ha intensificado la represión contra activistas, particularmente aquellos que ganaron reconocimiento internacional.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



