NOAA se prepara para predecir huracanes con drones y tecnología de punta

La agencia meteorológica estadounidense NOAA trabaja con empresas tecnológicas para recopilar datos de las zonas más peligrosas de los huracanes antes de la temporada del Atlántico. Utilizarán drones pequeños, sistemas oceanográficos y modelos con inteligencia artificial que podrían mejorar los pronósticos de intensidad hasta en un 10 por ciento. Para este 2026 se esperan 13 tormentas con nombre, seis huracanes y dos de gran intensidad.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos anunció que se asociará con varias empresas tecnológicas para recolectar información crucial de las zonas más peligrosas de los huracanes. El objetivo es llegar mejor preparados a la temporada ciclónica que ya comenzó en el Atlántico desde el primero de junio.
Según el pronóstico de la Universidad Estatal de Colorado, este año habrá una actividad ligeramente menor a lo que es normal históricamente. Se esperan 13 tormentas bautizadas, seis de ellas con categoría de huracán y dos que alcanzarían gran intensidad (categoría 3 o superior). Los nombres ya están definidos: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
Lo innovador de este proyecto es que los investigadores de la NOAA desplegarán drones sin piloto, probarán nuevos modelos de predicción basados en inteligencia artificial y enviarán aeronaves especializadas directamente dentro de los ciclones. La agencia trabajará con compañías como Black Swift, Saildrone, Oshen y Seasats para acceder a espacios que ninguna aeronave o barco tripulado puede alcanzar de manera segura: la interfaz entre el aire y el mar, y las zonas más bajas en la pared del ojo del huracán.
Por primera vez, un pequeño dron llamado Black Swift, que pesa apenas 1,25 kilogramos con una envergadura de 138 centímetros, enviará datos en tiempo real que se integrarán directamente al modelo principal de pronóstico de la NOAA, conocido como Sistema de Análisis y Pronóstico de Huracanes. "Este es un hito importante en el avance de la investigación de la NOAA hacia la aplicación práctica. Hemos estado probando la aeronave no tripulada Black Swift durante varios años y ahora hemos demostrado, mediante análisis, que los datos que recopila pueden mejorar los pronósticos de intensidad de huracanes en un 10 %", explicó Joe Cione, meteorólogo principal de tecnologías emergentes del Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico de la NOAA.
Además de los drones, la agencia utilizará planeadores oceánicos, boyas flotantes y flotadores Argo para recopilar información bajo el agua. Entender la temperatura y salinidad de las capas profundas del océano resulta decisivo para saber si aguas cálidas intensificarán un huracán o si aguas frías de afloramiento lo debilitarán.
El trabajo de investigación también apunta a medir el impacto posterior que dejan estos fenómenos: los incendios forestales, inundaciones y movimientos masivos de tierra que generan en las costas. Con toda esta información, la idea es que los pronósticos sean más precisos y las comunidades en riesgo tengan mejor tiempo para prepararse.
Fuente original: El Isleño

